Los bidones y el camión de Olaf

Olaf Pla Gracia (nieto del recordado Pepe Gracia) es el nombre que se le viene a la mente a cualquiera que le pregunten por el rock y el rockabilly en León. Olaf, el del tupé y el explosivo y vivaracho carácter, igual que hace 30 años

Carlos del Riego
10/04/2016
 Actualizado a 18/09/2019
Olaf y Los Bidones preparados con el camión con dirección a su tierra, León.
Olaf y Los Bidones preparados con el camión con dirección a su tierra, León.
Sí, Olaf no ha envejecido. Su aspecto puede mostrar indicios añosos, pero su expresión, el tono de su habla, sus actitudes y movimientos evidencian que el personaje, en esencia, sigue sin cumplir los treinta. Sin embargo, este leonés a machamartillo (nieto de aquel otro leonés catalán que fue el fotógrafo de León durante gran parte del siglo pasado, Pepe Gracia) se fue a trabajar a Barcelona hace décadas. Allí se juntó con otros incondicionales de esa música poseedores de enorme experiencia y prestigio (uno venía de Los Rebeldes, otro de los C-Pillos…)  y dieron vida a Olaf y Los Bidones, una fantástica banda de R & R compuesta por grandes veteranos a los que ese ritmo, esas ganas de subirse al escenario y buscar la complicidad del público, esa vigorosa y revitalizante ilusión les mantiene en este estado de eterna juventud.

Ahora, después de tantísimos años de recorrer escenarios, deciden grabar un disco. No tienen el mínimo interés comercial, pues carecen de sello discográfico (echó una mano la joven Belita Gracia, madre de Olaf) y de distribuidora, es decir, en ellos no habita eso que se llama profesionalismo: no pretenden publicar disco, promocionarlo y defenderlo en escena. Han lanzado este álbum (CD más single de vinilo) casi como un homenaje al propio grupo, como si entendieran que, tras tantos kilómetros de carretera, era obligatorio dejar constancia material de su presencia. Sin embargo, su espíritu es totalmente aficionado, apasionado, devoto, como el que tienen las bandas recién nacidas, las integradas por adolescentes con más ilusión que cabeza, con más deseo que técnica, esas que sólo piensan en hacer locuras en el escenario y divertirse sin acordarse de firmar contratos. Así es Olaf y Los Bidones, una veterana banda de rock & roll que, sorprendentemente, tiene alma de principiante…, y ello a pesar de que, como han dicho sesudos comentaristas, "suenan como profesionales".

¿Y cómo hacen para conservar esa esencia juvenil sin imposturas?, ¿cómo se llega a ese estado en el que, por más tiempo que pase, la mente no cumple años? La respuesta no puede ser otra: el rock & roll es lo que les proporciona vida nueva en cada concierto, y también el cosquilleo y la ilusión juvenil antes de comenzarlo. Y todo ese vigor, todo el entusiasmo que generan esas melodías vienen a ser para ellos como una carga de energía que se renueva en cada ‘show’ y que los mantiene en ese estado hasta el siguiente. Olaf y Los Bidones han encontrado en el rock & roll, y en sí mismos, en la banda, su fuente de la eterna juventud.  
     
El disco, su único disco, tiene el título de ‘En camión’, todo un clásico que Olaf ya tocaba con sus grupos leoneses en los ochenta del siglo pasado. Es un tema saltarín, contagioso y vocinglero, optimista y divertido, una canción de carretera que va de Barcelona a León, dos ciudades que han quedado definitivamente unidas por las toneladas que transporta el camión de rock & roll de Los Bidones. Además de otra pieza firmada por Pla Gracia, el repertorio del álbum regala una pequeña y jugosísima colección de clásicos de varios géneros afines; hay títulos de Beatles y Rolling Stones, de Carl Perkins y Johnny Cash, hay melodías y estribillos reconocibles y celebrados inmediatamente, hay canciones ejecutadas con mimo y admiración, como si fueran unos chavales que se atreven con sus ídolos; con orgullo y convicción, pero también con veneración e incluso modestia.  

Olaf y Kike Méndez, José Luis Miranda, Martí Borrás, Moisés Sorolla, Jorge Rebenaque y Miky Forteza tienen la fórmula. Pero también saben que el día en que su corazón deje de bombear rock & roll, se volverán viejos. Instantáneamente. Seguro. Afortunadamente todo hace indicar que ese riesgo tiene menos probabilidades que el regreso de Elvis. En fin, no hay por qué preocuparse: Olaf tiene intención de seguir haciendo de alocado chaval durante mucho tiempo.
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