Londres cierra el año con ‘El Cascanueces’ y León también

Mayara Magri, Reece Clarke y la jovencísima Marianna Tsembenhoi protagonizan el cuento navideño de Chaikovski. Desde el Royal Ballet, este viernes en Cines Van Gogh

Javier Heras
26/12/2025
 Actualizado a 26/12/2025
Royal Ballet.
Royal Ballet.

Como todas las navidades, en Covent Garden el protagonista se titula ‘El cascanueces’, con más de una docena de funciones y el cartel de «entradas agotadas». El Royal Ballet celebra el cumpleaños número 99 del coreógrafo inglés Peter Wright, autor de esta producción de la obra de Chaikovski, estrenada aquí en 1984 y repuesta cada año. «Ningún título del repertorio atrae a tanto público nuevo», comenta Kevin O’Hare, director de la compañía londinense. Eso se debe a que tanto su argumento de cuento de hadas como su duración (hora y media, la mitad que la mayoría de ballets) resultan perfectos para familias y público infantil. 

Sin embargo, ‘El cascanueces’ también fascina a los adultos, y eso es gracias a la variedad y enorme virtuosismo de las coreografías originales de Marius Petipa y Lev Ivanov (adaptadas por Wright), así como al delicado trabajo de Julia Trevelyan Oman (recordada por su Bohème de John Copley, de 1974) tanto en el vestuario de época como en los imaginativos decorados. Capítulo aparte merece la sofisticada partitura del compositor de ‘Eugene Onegin’, que dirige un habitual de la casa: el belga Koen Kessels (1961), pianista y responsable musical del Royal Ballet desde 2015 y del Dutch National Ballet desde 2023. Cines Van Gogh retransmite este viernes a las 18:00 horas una grabación del pasado día 10 desde Londres.

Cartel de la proyección.
Cartel de la proyección en su edición del 10 de diciembre.

Este ballet –que vio la luz en 1892 en el Mariinsky de San Petersburgo– contiene tal cantidad de números breves y de papeles pequeños que permite a las compañías lucir su enorme plantel de bailarines. Los grandes nombres quedan habitualmente reservados al Hada del azúcar y el Príncipe, pese a que solo aparezcan en el segundo acto (y apenas diez minutos). Aquí fueron la brasileña Mayara Magri y el escocés Reece Clarke. Ella, nacida en Río de Janeiro en 1994, despuntó desde la adolescencia, cuando logró el prestigioso Prix de Lausanne en 2011 y se incorporó al Royal Ballet. Hasta una década más tarde no alcanzó la categoría de bailarina principal, tras lo cual debutó como Odette en ‘El lago de los cisnes’. Era una de las pocas protagonistas que le faltaban, después de ser ya la Cenicenta, el Hada Madrina, Aurora o Kitri, y de que Christopher Wheeldon crease para ella el rol de Rosaura en ‘Como agua para chocolate’. 

Su compañero en la función, el joven y espigado Clarke (1995), se formó y graduó en la escuela del Royal Ballet, donde ha ido ascendiendo a lo largo de una década. Premiado como Artista Emergente en 2016, recientemente ha brillado como Romeo, Sigfrido y Des Grieux en el ‘Manon’ de MacMillan en La Scala, junto a Nicoletta Manni; también ha debutado con el American Ballet Theatre como invitado y, como era de esperar por su imagen de galán, ha posado como modelo en editoriales.

En contraste, los protagonistas de la trama (Clara y el Cascanueces) suelen recaer en talentos aún emergentes. Aquí, la jovencísima Marianna Tsembenhoi (2001), ucrania de padre guineano, graduada en Londres en 2021 y premio Ashton.

Gracias a su naturalidad, fluidez y ligereza de pies, es Primera Bailarina apenas desde el curso pasado. A su lado, tan técnico como sensible, el japonés Taisuke Nakao (2000), Prix de Lausanne en 2017 y solista desde 2023. Por último, en la piel de Drosselmeyer, James Hay (1989), que lleva un cuarto de siglo en esta producción, ya desde su infancia. Ha encarnado a soldaditos, a caballeros, a Fritz, al Cascanueces y, ahora, al villano de la función, con un toque malévolo que lo acerca al Rothbart del ‘Lago de los cisnes’.

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