No es la primera vez que la obra de José Manuel Redondo ‘Lolo’ se convierte en protagonista de una exposición. Tampoco es la primera vez que los leoneses pueden disfrutar de primera mano de los originales del que, hasta su defunción en octubre del año 2022, fuera humorista gráfico de La Nueva Crónica. Pero sí es esta la ocasión primigenia para apreciar una serie de cuadros elaborados por el dibujante leonés desde la deácada de los setenta en adelante. Por eso, la muestra que desde este jueves y hasta el próximo 25 de julio puede verse en la Fundación Vela Zanetti de la capital provincial lleva por nombre ‘Lolo: por primera vez’.
"Aquí podemos ver a un Lolo desconocido en los cuadros que guardó mi abuela y que mi padre había hecho en una academia, donde una señora le enseñaba a pintar", explica su hija, Laia Redondo: "En principio, íbamos a exponer lo de siempre, pero en León todo el mundo conoce a Lolo por sus chistes, las viñetas, los cómics, los murales, sus retratos, sus caricaturas...". Por eso quisieron darle "una vuelta" y el giro terminó alumbrando una exposición nunca antes vista. "Se me ocurrió que fuera esto porque es diferente: es un Lolo que no se ha visto", continúa Laia: "¿Cómo te imaginas a Lolo pintando un Cristo? Un Cristo sí, pero haciendo alguna burrada seguro". En sus palabras, lo que puede verse en el espacio expositivo es a un autor "más espiritual", o lo que es lo mismo: "más pintor".
Su hija no fue la única en acudir a una inauguración que si por algo destacó, además de por las piezas inéditas cortesía de los trazos de Lolo, fue por su capacidad de convocatoria. El enclave capitalino estuvo repleto de asistentes: amigos y conocidos, seguidores de la obra del leonés, compañeros, autoridades... Todos ellos se dieron cita en este nuevo y particular homenaje a su figura. "Sé que seguramente esto sería lo único en lo que él habría estado en desacuerdo conmigo", confiesa la familiar: "Diría 'anda, quita eso de ahí' seguro, porque a él no le gustaba su faceta como pintor. Él se consideraba dibujante de cómic".
Óleo, carboncillo, pastel y todo tipo de procedimientos plásticos revelan así un proceso creativo simple, al tiempo que íntimo en una exposición compuesta por una treintena de piezas. La firma de Lolo reluce en ellas, como tantas veces lo hizo entre las páginas de este periódico o en cualquiera de las iniciativas a las que, abnegado, siempre quiso prestarse. Todo en el marco de una propuesta auspiciada por la generosidad de su familia que descubre la parte inédita del artista y de su universo creativo, acercando así a los visitantes a un imaginario desconocido del tan conocido y anhelado Lolo, que terminó siendo dibujante, pero empezó siendo pintor.