El hecho de dividirlo en cuatro piezas obedece a una sugerencia del galerista y coordinador de actividades artísticas del Camarote Madrid, Pablo Martínez, que fue tenida en cuenta por Lolo Serantes «porque me gusta este tipo de composición en picado, dejar mucho espacio, elevar la sección áurea, arriesgarla mucho arriba al horizonte... son composiciones que a mí me resultan muy atractivas porque te permiten jugar también con cierta abstracción en las partes de abajo», señala el artista, al que la meteorología acompañó en este caso porque, como asturiano que es, le gustan los días lluviosos y reconoce que las luces reflejadas sobre el agua caída en la carretera pictóricamente "da su juego", asegura.
Lolo Serantes ha elegido dos de las principales arterias de la ciudad, Gran Vía de San Marcos y Ordoño II. "La verdad, me tiré un poco a lo fácil", sonríe el artista asturiano cuya última exposición ha tenido lugar en Oviedo y pronto formará parte de dos exposiciones colectivas en Gijón y Zarautz.
Serantes confiesa que no es muy partidario de exponer en establecimientos hosteleros, aunque precisa que el caso del Camarote Madrid es especial "porque cuenta con un espacio específico para el arte y una planificación cuidada en cuanto a la difusión de las actividades programadas".
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