Galicia se ha convertido por méritos propios en la cuna de la moda española. La tierra que vio florecer el imperio global que hoy en día es Inditex es el lugar elegido por cientos jóvenes diseñadores para buscar la tan anhelada primera oportunidad laboral en el sector textil. Cada año, cientos de jóvenes ponen rumbo a la ciudad gallega con la maleta llena de sueños e ilusiones, conscientes de que en A Coruña siempre se mira al mundo de la moda de una manera única y especial. Uno de estos casos fue el de Lorena Manceñido, una leonesa que encontró en la ciudad gallega la gran oportunidad que le cambió por completo la vida.
Repasando su biografía, ni la propia Lorena se podría imaginar hace unos años todo lo que el destino le tenía preparado en la ciudad gallega. Echando la vista atrás, Lorena puede decir alto y claro que el sueño que perseguía cuando abandonó su León natal ya es toda una realidad. Su proyecto personal, 'Academia 13 razones', se ha convertido en un centro de formación especializado de referencia nacional. Tal es su impacto que en su cuenta de Instagram se acerca a los 50.000 seguidores, con cientos de miles de visualizaciones en cada uno de los vídeos. En ellos explica desde cómo hacer un volante en cascada hasta cómo confeccionar un bolso japonés, entretenidos tutoriales con los que ha sabido ganarse a la audiencia con un estilo claro, dinámico y animado. Desde la ciudad gallega rememora su trayectoria, un arduo camino que, como así nos comenta, "no ha sido para nada fácil, pero que ha acabado dado sus frutos gracias al esfuerzo y a la pasión que siente por la moda", explica esta joven diseñadora que ha conseguido hacerse un nombre en el sector, sin renunciar por el camino a su filosofía personal de entender la moda: recuperar el oficio de la modistería y la sastrería artesanal.
Un incio complicado
Hay momentos que cambian nuestra vida. Sin previo aviso, nuestro destino da un giro inesperado. En el caso de Lorena, un trabajo que presentó en el instituto sobre Coco Chanel se convertiría en el verdadero punto de inflexión que necesitaba para descubrir que el mundo de la moda estaba hecho a medida para ella. Desde aquel momento, la joven tuvo claro que iba a poner todo de su parte para conseguir hacerse un hueco en el sector, aunque, si repasamos sus primeros pasos, su camino hacia el éxito no sería ‘coser y cantar’ precisamente.

Antes de mudarse definitivamente a Galicia, Lorena comenzó a formarse en Diseño Industrial en León, aunque pronto se daría cuenta que su vocación estaba más bien relacionada con el mundo del patronaje y la sastrería artesanal. Tiempo atrás, la joven diseñadora ya había aprendido lecciones sobre el oficio en el taller de tocados que regentaba su madre en la capital. De aquellos años, Lorena recuerda con especial cariño un desfile que organizó en Botines para jóvenes diseñadores. Por aquel entonces, la incipiente diseñadora todavía tenía en mente dar los primeros pasos de su carrera en León, pero pronto se daría de bruces con una decepcionante realidad: las oportunidades laborales no siempre estaban al alcance de la mano para los más jóvenes en una provincia que, en ocasiones, mira con lupa el talento de las nuevas generaciones
Lejos de decepcionarse, Lorena tenía claro que no iba a tirar la toalla. Dicen que la suerte está para el que la busca, un mantra que esta joven leonesa tiene muy presente en su forma de entender la vida. Cargada de miedo, aunque llena también de ilusión, la joven diseñadora tomó una decisión radical: abandonar su querido León, conducir más de 300 kilómetros en dirección al noroeste y asentarse en A Coruña. A pesar del amor y cariño que sentía por su tierra, Lorena hizo las maletas y puso rumbo a Galicia, en donde se concentra cerca de la mitad de la producción textil del país.
Un sector en auge
Asentada en la costa, la diseñadora comenzó su carrera profesional como modista, aunque el destino le tenía preparado una oportunidad que le cambiaría por completo sus planes. Desde casa, empezó a dar clases particulares a pequeños grupos de alumnos. Con el tiempo, Lorena comprobó como cada vez tenía menos huecos en su agenda, hasta que una idea empezó a sobrevolar su mente: ¿y si me dedico a tiempo completo a la formación? Tras barajar seriamente esta posibilidad, la diseñadora decidió dar un valiente paso al frente y apostar en firme por su proyecto. Alquiló un pequeño local en la calle Río de Monelos, un espacio de 40 metros cuadrados que se presentó a la ciudad como ‘Academia 13 razones’. El local vio la luz un ya lejano 22 de diciembre de 2017. Nueve años después, la realidad habla por sí sola: miles de alumnos satisfechos y varias ampliaciones a sus espaldas demuestran como su apuesta fue todo un éxito.

Desde sus comienzos, la academia se presentó a la ciudad como un lugar donde aprender sobre tradición de alta costura, pero sin renunciar a la tecnología aplicada al patronaje digital en 2D y 3D. Una visión innovadora que apostaba ya desde entonces por aplicar la tecnología a la moda, pero sin dejar de lado las técnicas más tradicionales. "Mi intención es que los jóvenes, y también sus familias, descubran que la moda es mucho más que coser", explica Lorena, quién cree firmemente como estamos ante un oficio "con futuro y con muchas oportunidades". En la academia, la formación online comparte espacio con las clases presenciales. La propia Lorena siempre ha tenido claro que "las distancias no iban a ser un obstáculo". Por esta razón, puso todo de su parte para poder acercar la formación al mundo entero, independientemente del lugar donde resida. Con programas completos en Modistería, Alta Costura, Patronaje y Confección Industrial, el centro acerca a los alumnos de todo el mundo la realidad de las empresas textiles desde el primer día.

Por último, Lorena lanza un mensaje de optimismo a todos aquellos jóvenes dominados por la indecisión: "se necesitan patronistas y modistas". Aunque ella vivió en sus carnes la falta de oportunidades en su provincia, su discurso está lejos de caer en el pesimismo. A día de hoy, el sector ya comienza a evidenciar un cierto desgaste generacional, un caldo de cultivo perfecto del que se pueden aprovechar las nuevas hornadas de talentosos diseñadores, siempre temerosos de no poder meter nunca la cabeza en el sector. "Las empresas no encuentran gente", expone Lorena tras conocer en primera persona un mundo de la moda que vive un momento boyante.
¿Un regreso a León?
En lo que respecta a su futuro, Lorena deja la puerta abierta a un posible regreso a León para abrir otra sede de la academia. De hecho, ya ha puesto el ojo en un local ubicado en la Lastra que encajaría como anillo al dedo para la idea de su negocio, aunque reconoce que todavía no hay nada en firme. Paralelamente, la diseñadora leonesa se muestra ilusionada en torno a una posible colaboración con empresas del sector para que la gente con talento pueda recibir una beca con la que poder afrontar su formación, independientemente de su posibilidades. "Ojalá mi historia sirva para que otros descubran que la moda actual necesita profesionales preparados y que es una opción laboral fantástica", concluye la llamada Lorena Manceñido.
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