Una leonesa quemada viva y la doble de Brigitte Bardot abandonada en una morgue

Charo Endrinal y Rosita Lerma fueron dos mujeres leonesas, triunfadoras en una etapa de sus vidas, y marcadas por un terrible final de sus vidas, una caída a los infiernos y una fue quemada viva en un cajero y la otra abandonada en una morgue

23/08/2026
 Actualizado a 23/08/2026
Charo Endrinal, que acabó quemada viva en un cajero, y Rosita Pérez Lerma, que llegó a ser doble de Brigitte Bardot en el cine, olvidada en una morque
Charo Endrinal, que acabó quemada viva en un cajero, y Rosita Pérez Lerma, que llegó a ser doble de Brigitte Bardot en el cine, olvidada en una morque

El capítulo de hoy esta ‘crónica negra’ de la provincia es, seguramente, el más dramático de los de la serie. Dos mujeres leonesas, diferentes, pero unidas por un final que fue un verdadero descenso a los infiernos, dos de las muertes más trágicas que se pueden imaginar después de una vida en la que, de alguna manera, habían tocado el cielo pues habían triunfado en su andadura vital y laboral.

Eran Rosario Endrinal, emigrante en Barcelona donde como secretaria de dirección llegó a lo más alto; y Rosa Pérez Lerma, Rosita Lerma, de familia de artistas, nacida en Santa María del Páramo, actriz, rejoneadora, doble de Brigitte Bardot en películas como ‘Las petroleras’ y habitual de la alta sociedad que se mueve alrededor del mundo de los caballos, incluso se le atribuyó algún romance con algún apellido ilustre de este mundillo. Recordaba la hija que una «crisis personal» la había alejado de la familia. «Era la persona más vital, alegre y extrovertida que ha conocido nunca. ‘De grande quería ser como ella’ pues era elegante y culta. Quizá un día como hoy mi madre habría decidido que había de comenzar a aceptar ayuda para volver a ser quien había sido. Quien la conoció seguro que se acuerda de la brillantez de sus ojos». Su cuerpo, sin embargo, tampoco fue reclamado durante meses, algo parecido a lo que le ocurrió a Rosita.

Y hablaba de aquella secretaria que le gustaba una canción de Jeanette, ‘Cállate niña, no llores más’, que frecuentaba la cafetería Sandor, leía o declamaba poemas de Amado Nervo y escribía cuentos cortos. «Llegó a ser secretaria de dirección de los supermercados Pryca. Por un francés llamado Jan abandonó a su marido y a su hija. Ese personaje fue el gran amor de su vida y la dejó tirada. Al regresar a la capital catalana, sus allegados le dieron la espalda. Empezó su declive. El estallido de su corazón le afectó al cerebro. Comenzó a beber y a vagabundear...». Una cuesta abajo en la que se iba difuminando la imagen de la mujer brillante que fue, la que en 1995, había protagonizado en televisión en un reportaje de Valor y coraje, sobre un accidente ocurrido en alta mar.

Nada quedaba de ella. Se escribió de ella que había sido «la mendiga que pedía con abrigo de visón...» cuando llegó a las calles de Barcelona. Después su deterioro quedó patente en las pocas fotos existentes, hasta que aquellos tres jóvenes la golpearon, la regaron con líquido inflamable y la quemaron viva mientras las cámaras del cajero grababan un ‘entretenimiento’ tan inhumano porque, dijeron en el juicio, «olía mal».

La leonesa se convirtió después en un símbolo, recibió homenajes... pero su muerte con solo 51 años era un cantó a la deshumanización.

Rosa Pérez Lerma nació en Santa María del Páramo el 11 de octubre de 1937, hija de Enrique Pérez y Carolina Lema, integrantes del conocido grupo circense Los Henry, que llevaban un tiempo en tierras leonesas protegiéndose de los duros avatares de la Guerra Civil y tratando de paliar el hambre actuando en los alrededores de la iglesia, pero no eran tiempos de circo, la vida era muy dura.

De León se fueron a Galicia y después a Madrid. Rosita tenía talento para la interpretación y eligió dos caminos: el cine y el teatro —trabajó con Paco Rabal e hizo de doble de Brigitte Bardot, el icono de la belleza— y para el rejoneo taurino.

En el cine usaba el seudónimo de Rosalind O’Hara y en los carteles de rejoneo se anunciaba como Rosita Lerma, toreando con figuras como Manuel Benítez ‘El Cordobés’.

Pero en esos mundos, según relataba el documental de TVE citado, se inicia su particular cuesta abajo: «Rosa se sumerge en el torbellino del espectáculo y la farándula. Tiene dos hijas, que la retienen en Valencia, hasta que las deja con la abuela, como le había sucedido a ella. E inicia un declive hacia una enferma crónica, que bebía desde por la mañana, no hacia carrera de sí misma, según nos confiesa una compañera. Se dijo de ella que era novia de Rafael Peralta, aunque él lo niega».

El siguiente capítulo es su abandono en la morgue, un cadáver que nadie reclama hasta que aparece en TVE. Había tenido una mala experiencia con un camarero metido en oscuros negocios, va y viene sin encontrar acomodo, se vuelve agresiva, bebe en exceso, se junta con otro mendigo, Pepe, duermen debajo de un puente, hasta que un día el Telediario da la noticia: «Esta la madrugada una mujer fue hallada gravemente herida...». Falleció, nadie la reclamaba en la morgue, pero al ver el programa sus hijos, en Valencia, reconocen la historia. Viajan a Madrid, reconocen el nicho 112 y una hija escribe con lápiz de labios: «Rosa Pérez Lema. Te queremos. Tus hijos no te olvidan».

Un denominador común, mala suerte, algunas elecciones sentimentales fallidas y adicciones diversas las llevaron a dos muertes terribles. Una de ellas, Endrinal, fue quemada viva en el cajero en el que pasaba las noches en Barcelona «para diversión» de unos jóvenes; y la segunda, Rosita Lerma, acabó siendo abandonada en la morgue de Madrid sin que nadie la reclamara. Su aparición en un programa de Documentos TV titulado ‘El caso 112’ y las investigaciones de tres periodistas — Ramón Gutiérrez, Chema Giné y Luis Fernández– propiciaron que apareciera su familia y hasta pudiera ser enterrada con una lápida en la que se podía leer: «Rosa Pérez Lerma. 11-10-1937 a 5-2-1990. Tus hijos y familia no te olvidan. DEP».

Rosa Pérez Lerma triunfó en el mundo del rejoneo con el nombre artístico de Rosita Lerma y se codeó con la alta sociedad que se mueve en esos ambientes
Rosa Pérez Lerma triunfó en el mundo del rejoneo con el nombre artístico de Rosita Lerma y se codeó con la alta sociedad que se mueve en esos ambientes

Al fin su cadáver pudo ser recuperado, después de siete meses de trámites, y ser enterrada y reconstruida la historia de aquella leonesa, de Santa María del Páramo, donde había nacido casualmente cuando a su familia de artistas la sorprendió la guerra en esta localidad leonesa.

El caso de Charo Endrinal conmocionó a la sociedad española cuando en las fechas previas a la navidad de 2005 fue quemada viva en el cajero donde vivía por tres jóvenes, dos de ellos mayores de edad. Primero la insultaron y vejaron, después se fueron a cenar y a las tres horas regresaron y la quemaron viva con una lata de 5 litros de disolvente.

Rosario, leonesa que emigró a Barcelona, de exquisita educación y estudios, muy bien considerada en su empresa como secretaria de alta dirección... hasta que todo comenzó a torcerse. Su hija, Xantal Rodríguez Endrinal, recordaba estos duros pasajes de la vida de su madre en una carta remitida a TV3 sobre sus recuerdos de una mujer, una madre, a la que definía diciendo, escribiendo: «Madre, eres un canto a la vida».

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