Habría mil preguntas más, haz tu propio viaje al callejero leonés y te las harás, la primera ¿cómo y quién decide los nombres de las calles? Pues parece que nadie en concreto, se llevan a una comisión, pasan por el Pleno y a la placa pero sin ningún protocolo, sin normas concretas, como estamos viendo en la actualidad cuando la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica obligará a poner varios nombres nuevos y cada grupo ofrece sus opiniones:El PPdice que «buscará que no molesten (sic)», León en Común ofrece una lista de mujeres leonesas, pioneras y olvidadas;la UPL se decanta por «fallecidos»...
El anarquista de Reyero Abad de Santillán sí tuvo su calle en Eras de Renueva, pero con el apellido cambiado por Santullán La única referencia sobre una forma de elegir los nombres nos lleva hasta una sesión celebrada en el Ayuntamiento capitalino el 25 de octubre de 1983, siendo alcalde de la ciudad Juan Morano Masa, y en la que el concejalAgustín Suárez Alonso, el médico leonés que fuera presidente de Pro Monumenta, propone que «se saque un glosario de la razón por la que se daba a una calle el nombre de un personaje concreto o se quitaba a otro».
¿Se puede establecer a la vista del callejero algún tipo de color, tendencia o inclinación de las sucesivas corporaciones municipales?

Si se da por buena la premisa lo primero que destaca es la baja presencia de la mujer en el callejero. Todavía el actual tiene solamente 27 mujeres en las 1123 calles de la ciudad, lo que supone poco más del 2% de las mismas, frente a las 304 dedicadas a hombres, lo que supone alrededor del 35% de los hombres;por ello le ha extrañado a los grupos que proponen que se dediquen todas las nuevas a mujeresque alguno de los grupos municipales pida «paridad» en los nombres elegidos entre mujeres y hombres. «La mochila que arrastran las mujeres en este campo es muy pesada como para olvidarla», decía la concejala María Hernán dez.
Hay nombres curiosos, como la calle Pelayuelo, que se suele vincular con Pelayo pero es el nombre de un caballo En esa ‘mochila’ hay comparaciones que son más que odiosas;así hay varios colectivos que ellos solos «ocupan» más calles que las mujeres: El de los santos casi las duplica (50 santos frente a 27 mujeres), el de diversos cargos de la Iglesia las supera (35 obispos, arzobispos, papas y padres); con lo que los nombres vinculados a la Iglesia (85 en total) triplica a las mujeres, y algo más.
Algunos colectivos hablan de la posibilidad de consultarle a la ciudadanía. Los antecedentes dicen que ésta es poco partidaria de los nombres «partidistas» y suelen apuntar por una tercera vía que también está en el callejero y en la que nadie parece pensar, aquella que deja un claro reflejo de lo que ha sido la ciudad, con calles como:Los aluches, Caño Badillo, La bolera, Caño de Santa Ana, La chopera, Los cipreses, Fajeros, Cantarranas, Las fraguas, La escalerilla, Los labradores, Matasiete, Palomera o todas las dedicadas a pueblos de la provincia, ríos o montes...
Calle ‘Me falta un tornillo’
Buena prueba del escaso gusto por los nombres propios que muestra el vecindario y la ironía que muestran es la consulta realizada en 2011 en la localidad vallisoletana de Arroyo de la Encomienda, donde Ikea quiso consultar el nombre de la calle que se creaba al levantar su complejo bajo el lema «Nuestra calle lleva tu nombre»y la opción más votada por los 1044 que participaron fue «Calle Me falta un tornillo», que fue la opción elegida por el 54% de los votantes.
Yla multinacional no tuvo ningún problema en ponerle el nombre elegido a su calle, que así reza en su publicidad:«Cadena escandinava de muebles. Dirección: Calle Me Falta un Tornillo, 5. Arroyo de la Encomienda».
En una encuesta de aquellas ‘a pie de calle’ realizada en la vieja La Crónica sobre los nombres de calles que más les gustaban aparecían Velasquita, Pelayuelo o los nombres vinculados a la procedencia de los votantes. Por cierto, Pelayuelo, que muchos relacionaban con Pelayo fue... un caballo.
El callejero, un mundo.