La voz y el rostro leonés en el corazón de la guerra de Ucrania

Quintanilla de Babia vive pendiente de las noticias sobre la guerra de Ucrania que cada día siguen en Antena 3 u Onda Cero, de las que es corresponsal la periodista Leticia Álvarez, cuyos "recuerdos de infancia son de este pueblo", la tierra de sus padres y abuelos, también de su marido y al que regresa todos los años y donde es feliz con su hijo

Fulgencio Fernández
06/03/2022
 Actualizado a 06/03/2022
La periodista de origen babiano se ha convertido en uno de los rostros y una de las voces más reconocibles de esta terrible guerra en Ucrania. | L.N.C.
La periodista de origen babiano se ha convertido en uno de los rostros y una de las voces más reconocibles de esta terrible guerra en Ucrania. | L.N.C.
"Mi relación con Babia es total. Paso todos los veranos en Quintanilla de Babia, allí tengo a mis amigos, a mi familia, a mi madre, mis hermanos, la abuela y el abuelo, aunque el abuelo ya no está. Toda mi infancia son recuerdos de Quintanilla y sigo regresando porque, además, mi marido también es de Babia y a mi hijo, de tan solo cinco años, le encanta ir con los abuelos". Así explica la periodista Leticia Álvarez su sangre babiana por todos los costados, también algo lacianiega pues su padre es de Villaseca.

Leticia Álvarez es ahora mismo uno de los rostros y una de las voces más reconocibles para todos los que siguen el conflicto en Ucrania pues esta periodista nacida en Vila Real (1983) con sangre leonesa es quien informa cada día, desde el corazón de un conflicto que tiene al mundo con el corazón encogido, como corresponsal en Kiev para Antena 3, France 24 y Onda Cero.

Mi relación con Babia es total. Mi infancia son mis recuerdos en Quintanilla, y allí regreso siempre pues están mis amigos, mi familia, mi madre, mis hermanos, los abuelos; mi marido es de BabiaCuriosamente Leticia Álvarez, y su habitual compañera de France 24 Irene Savio, no acudieron a informar del conflicto después de que estallara sino que las ‘sorprendió allí’. "Estabamos haciendo un reportaje en Riga (Letonia) y bajamoshasta Kiev, para ver cómo estaba la situación en Ucrania en medio del clima de tensión que ya se vivía, y nos sorprendió la guerra, de hecho llevo con los mismos pantalones desde que empezó todo, podrían caminar solos, ya que veníamos prácticamente con lo puesto", explica desde la ciudad ucraniana con sorprendente tranquilidad aunque interrumpiendo la conexión ante las circunstancias que se les van presentando pues, dice Leticia Álvarez, "estamos trabajando, y mucho. A veces sin tiempo para procesar la información, casi sin tiempo para pensar pero, como siempre ocurre, cuando llegue a casa me enfrentaré de golpe con la realidad y saldrán un poco los sentimientos, de momento tratamos de sobrevivir, trabajar y no pensar en exceso".

No es el primer conflicto bélico que cubre Álvarez, de hecho ya estuvo en Ucrania en 2014 y en otros puntos ‘calientes’ pero, asegura, cada uno es diferente, deja una huella hasta el punto de que no habla de superarlos, de pasar página. "Realmente no creo que lo supere, simplemente serán experiencias que están ahí, forman parte de tu vida y te tienes que acostumbrar a vivir con ellas. Lo que haces, en lo que refugias, es en buscar gente con quien hablar, compartir, tener una gente en casa que te ponga los pies en la tierra pues lo importante también son ellos, lo que tienes en casa". En su caso agradece la complicidad que siempre le han mostrado. "Habría que preguntárselo a ellos, cómo lo llevan, pero lo que me trasladan a mí es tranquilidad; hablo con ellos cada día eintentan no alarmarme pues saben que yo tampoco estoy en una situación muy estable como para que me digan algo, me respetan. Imagino que tendrán momentos en los que pasan miedo pero no me lo trasladan a mí, lo cual es de agradecer y me ayuda muchísimo. Yo diría que lo llevamos con naturalidad".

Naturalidad parece la palabra que define el trabajo y cómo lo afronta la periodista con sangre babiana. Naturalidad en una situación nada común aunque ella repite que "es trabajo"; y naturalidad al explicarlo, alejada de tópicos y estereotipos. "No vivimosesa situación que pintan romántica del periodista con sus botas de Coronel Tapioca y su chaleco, que sí hay momentos en los que una situación de mucho estrés o mucho peligro hace que tu cuerpo se ponga en alerta y haya mucha adrenalina, claro que sí, pero no vas buscando emociones fuertes o aventuras, por desgracia vienen ellas y tú tienes que ponerte en estado de alerta, que es tu mejor defensa".

Y recuerda que es normal que tengan que vivir situaciones de tensión, que les quieran quitar la cámara, le boicoteen un directo... "Siempre hay peligro, pero trabajamos con un equipo muy bueno de seguridad detrás, estudiamos muy bien cada uno de nuestros movimientos. No vas a lo loco, tal vez cuando empiezas vas un poco más a lo loco pero ahora ya no, lo que no evita que vivas situaciones de riesgo pues aparecen situaciones que no puedes controlar y surge la tensión, hay veces que te amenazan…He vivido momentos tensos con las dos partes. En la zona prorrusa son muy agresivos pero los militares ucranianos también".



Cómo ya se ha dicho no es su primer conflicto bélico y, por ello, tampoco la primera vez que se encuentra con muertos ante sus ojos. "No ha sido en Ucrania, por desgracia, la primera vez que me he visto ante muertos. Como he contado alguna vez la primera vez que vi un cuerpo muerto yo lloré y la segunda también. Ante muchas imágenes se me parte el corazón; pero es cierto que la primera vez te impacta más, la segunda un poco menos… y aunque no te acostumbras, simplemente lo acabas manejando, imagino que como en todas las profesiones"; para añadir que no es solo la muerte lo que le impacta: "Es más duro que ver cadáveres ese momento en el que ves a una persona que va a morir, que la ves irse. Ese paso de la vida a la muerte es muy impactante, pero no solo en la guerra".

Por suerte en Ucrania tengo contrato, seguro de vida, respaldo... Leticia Álvarez ha acudido a otros conflictos como freelance, cuando estuvo en 2014 en Ucrania contaba que "trabajaba para cinco cadenas para que me resulte rentable", pero lo dejó cuando nació su hijo Alberto. "Después trabajé en una consultoría de Naciones Unidasy ahora, aquí en Ucrania, tengo un contrato; bueno, no, tengo dos, con su correspondiente sueldo, un seguro de vida, un conductor, chalecos, lo que necesitas en una situación así; tenemos el respaldo de Antena 3 y France 24" y explica que en Ucrania hay muy pocos freelance pues "resultan muy caros los conflictos como este de Ucrania, hay que pagar a un conductor, a un traductor, los seguros de vida al día son carísimos. Es muy complicado ser freelance", aunque recuerda haber estado en otros conflictos en los que "lo éramos (freelance) el 80% de los que allí trabajábamos".

Pese a la normalidad que Álvarez le da a su trabajo ella ha sido en varias ocasiones ‘noticia’ y, por ejemplo, en la web de Antena 3 suelen contar cómo viven en Ucrania el día a día a través de ella. Titulares como "la periodista Leticia Álvarez pasa la noche en un refugio" o "Leticia Álvarez cuenta en primera persona cómo ha sido la noche en un refugio de Kiev", por citar un par de ellos. La noticia desde el corazón de la noticia, junto a otros enviados con los que, señala, "la relación es buena, trabajamos en lo mismo, compartimos información sobre seguridad. Es cierto que hay distintas formas de trabajar, de ver las situaciones, gentes con los que tienes más afinidad, pero no creo que nadie intente hacerte daño en una situación así".

Allí sigue. Contando, viviendo: "A las 4:30 horas se ha producido el bombardeo más fuerte y han empezado a sonar las sirenas. Tenemos que bajar por las escaleras, siempre acompañados y luego permanecemos entre 25 y 30 minutos esperando a ver si hay más bombardeos. Si no hay, ya podemos salir fuera". Y añorando, seguramente, volver a estar en Babia.

En Quintanilla de Babia.
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