Tras el desfile los pendoneros hicieron alarde de su habilidad y ofrecieron a los centenares de asistentes un espectáculo de destreza con sus pendones. Las castañuelas y la música folclórica pusieron el ritmo al baile.
A su término, los asistentes pudieron disfrutar de una tradicional paella popular. Pero la guinda del pastel la pusieron los bailes regionales de por la tarde, con los que Lucillo despidió esta fiesta anual de tanto arraigo y tradición para la comarca maragata.
Al evento también acudieron algunas autoridades de la zona, entre ellos los alcaldes de la mancomunidad organizadora y de Astorga.
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