Por su parte, Amancio Prada transmitió a los medios de comunicación su "emoción" tras pasar por el monasterio de La Encarnación, que considera "una metáfora de lo sólido y vigente que sigue siendo el patrimonio inmaterial que se generó en ese mismo escenario".
El cantautor leonés reconoció su especial emoción por poder hacerlo en una ciudad que tanto quiere. "Estoy deseando que llegue el día 28 para poder compartir este diálogo de amor ardiente", confesó en referencia a la particular estructura de un concierto en el que se irán intercalando, a modo de conversación, las poesías de los dos grandes místicos abulenses, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, musicalizadas para la ocasión por él.
"Este recital me ha llegado de la mano de San Juan de la Cruz", apuntó. De él le vino la primera canción, ésa con la que pensó que su "compromiso como cantor estaba cumplido". Pero la vida, y las llamadas y peticiones de muchos amigos, le acabaron llevando de nuevo a la obra de los místicos y "en cuestión de diez días hice nueve canciones de Santa Teresa".
"En el transcurso del canto de esas nueve canciones de Santa Teresa me di cuenta de que establecían un diálogo muy afín con las canciones del alma de San Juan de la Cruz", comentó, "que establecían un diálogo entre dos llamas de amor vivas".
Versos "sólidos", "arte en definitiva" en palabras de Prada que fue "enhebrando una guirnalda" de poemas musicalizados que se unen, ha dicho, como si de dos llamas de cera se trataran.
Y las presentará, como el propio título del recital dice, de forma descalza, sin artificio alguno y simplemente acompañado de su guitarra. Con ella deleitará a aquellos que retiren sus entradas en las taquillas del Lienzo Norte con poemas como 'Nada te turbe', 'Donde no hay amor, pon amor', 'Ya toda me entregué y di', 'Llama de amor viva' o 'En una noche oscura', entre otros muchos.
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