"No es tarde para entender que no eres culpable sino víctima. Una muñeca en manos de un valiente que con cada golpe tapa su cobardía, con cada insulto oculta su inseguridad y con cada desprecio esconde su miedo". (Blanca Porro. Texto extraído de ‘Muñecas rotas’).
Blanca Porro Ferro (Bembibre, 1979) encamina hoy estos caminos artísticos hasta el Bierzo. Formada en Madrid en Imagen, operadora de cámara y edición de imagen para rtvcyl, en dicha zona, con programas como ‘El rincón del cura’, actualmente en formato semanal, y ‘freelance’ en campañas de sensibilización de temas como la homofobia, violencia de género, integración, en diseño de carcelería y spot; hoy le dedicamos estas líneas por su pasión por la fotografía, que vive en su más completa dimensión pues, además de su faceta como creadora, es una gran coleccionista de todo los que tiene que ver con este mundo: desde piezas realizadas en cada uno de los antiguos procesos (daguerrotipos, ambrotipos, ferrotipos), pasando por álbumes familiares y colecciones de varias generaciones, hasta cámaras de todo tipo.
Comenzó este apasionamiento con apenas 15 años, a raíz de una cámara fotográfica rusa que una tía suya, azafata, le regaló. A partir de ahí comenzó a "trastear" con ella y a aficionarse por el coleccionismo en torno a este mundo que le ayudaba a conocer más, tanto de su historia como de sus procesos. Hoy atesora múltiples piezas, las más antiguas hacia 1840, que ha ido consiguiendo a través de su localización en mercadillos, Internet o subastas, y hasta doscientas cámaras de distintas épocas, procedencias y precios (la más antigua de 1902 y la más moderna, con la que trabaja, la digital), de las cuales "todas siguen funcionando aunque aún no he usado todas", asegura.
Incorporará otras piezas como un ataúd de madera lleno de muñecas que representan a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas Centrándonos en su faceta creadora, no es Blanca Porro artista que se prodigue demasiado, pues se implica en complejos proyectos para los que gusta de amplia investigación y reflexión previa. El contenido de su obra es fundamentalmente social y reivindicativo, y así participa en proyectos corales, como el que supuso mi primer contacto con ella, en 2010, montando para Astorga la exposición ‘Mujeres: del trabajo a la creación’, en la que participó junto a otras reconocidas artistas para visibilizar la importante labor que las mismas realizan, también en el mundo del arte.
En 2014 vendría, ‘Jóvenes creadoras de la fotografía y la video creación. Homenaje a la mujer artista’, también en Astorga donde, junto al trabajo de otras seis compañeras del campo de la fotografía y la vídeo creación, Blanca Porro mostró tres fotografías de un proyecto en crecimiento junto a textos con los que buscaba trabajar la inteligencia emocional, a través de imágenes (realizadas para transmitir y mostrar sentimiento) encuadradas en ventanas, frente a las que nos convertíamos en espectadores que miran desde dentro, desde la zona segura del interior.
En 2015, desde la Plataforma contra la Violencia de Género de León (que conmemoraba diez años de asistencia) participa, junto a otros 16 artistas, en la exposición colectiva ‘Arte contra la violencia’, para concienciar sobre la violencia de género.
Sin embargo su mayor reconocimiento y proyección llegará a través de su comprometido trabajo Muñecas rotas, una muestra contra la violencia machista que le surge a partir de su interés por un concurso de fotografía organizado en Segovia sobre el tema, en su época de formación en Madrid. De la posterior experimentación con muñecas viejas surgirá una exposición sin modelos reales, compuesta por una veintena de instantáneas en torno a diversos sentimientos, que aclaran su sentido a través de potentes textos escritos por la propia Blanca que no dejan impasibles a quienes los leen. También incorporará otras piezas como un ataúd de madera lleno de muñecas que representan a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas y cuya tapa está cubierta de recortes de periódicos con las noticias de esos asesinatos "que leemos todos los días en la prensa pero que vistos todos juntos nos parecen una atrocidad". Con esta representación alegórica sobre la violencia de Género, Blanca Porro nos propone un espacio para reflexionar desde nuestras posiciones individuales y sociales, ante el que no podamos permanecer indiferentes. De la misma, Ana Cristina Pastrana diría estas acertadas palabras: "…fotografías con una estética cuidada, donde la luz y el mensaje son cómplices, fotografías donde se retrata el alma de una mujer de su época, comprometida con una realidad social, fotografías que son como cuchillos afilados removiendo la verdad…".
Hoy Blanca es una artista que intenta hacer ferrotipos, manejar las viejas cámaras con los métodos más tradicionales porque "los que realmente amamos la fotografía hemos vuelto a los procesos antiguos" ya que "con lo digital la fotografía ha perdido la esencia".
La fotografía más comprometida
Blanca Porro Ferro se implica en complejos proyectos que exigen una amplia reflexión
09/04/2019
Actualizado a
18/09/2019
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