Es uno de los seleccionados como finalistas del Premio de la Crítica de Castilla y León de este año por el más reciente de sus poemario. Esa práctica poética no turba lo más mínimo la faceta de etnógrafo de José Luis Puerto, que desde hace décadas recoge y documenta la tradición oral de esta y otras provincias, alimentando así su propia pulsión creadora. Su última publicación, ‘El territorio hechizado. Lírica tradicional en la provincia de León, 1 (fórmulas rimadas)’ conjura el pasado –y el presente– de multitud de pueblos leoneses en una suerte de hechizo literario.
– El título de esta publicación atribuye a este territorio el adjetivo ‘hechizado’. ¿Qué elementos del imaginario popular leonés pueden ser equiparables a un hechizo?
– Se trata de una reunión de tradiciones orales, recogidas a lo largo de muchos años, pues inicié esta tarea en la provincia de León desde los años ochenta del pasado siglo. Y, particularmente, de lo que puede denominarse lírica tradicional, esto es, los decires (de ahí el término de ‘fórmulas rimadas’, o de ‘retahílas’, como también podrían llamarse) que tanto los adultos como los niños, los hombres como las mujeres, utilizan para fascinar el mundo, que es, por otra parte, una de las funciones de la poesía lírica. De ahí el título de ‘El territorio fascinado’, para aludir a esta primera entrega sobre ‘Lírica tradicional en la provincia de León’, que versa sobre ‘1 (Fórmulas rimadas)’.
– ¿De qué manera dialoga ‘El territorio hechizado’ con obras anteriores como ‘Veladas campesinas de invierno en el ámbito leonés’?
– Desde hace ya muchos años, vengo analizando y estudiando lo que me gusta llamar las culturas campesinas en el ámbito leonés (León, Salamanca y Zamora), aunque también en Las Hurdes del norte cacereño. Y claro que tiene que ver ese territorio hechizado de la lírica tradicional con las veladas campesinas de invierno, porque era uno de los ámbitos en que se expresaba tales manifestaciones de la lírica tradicional; aunque también en los juegos, en los trabajos, en las celebraciones, en los momentos de ocio y, en fin, en todos los ámbitos de la vida.
– Son muchos los pueblos de la provincia cuya lírica tradicional es recogida en este libro. ¿En qué ha consistido ese proceso de recogida de materiales y cuánto tiempo ha durado?
– La recogida de todo tipo de materiales de las culturas campesinas ha sido, en mi caso, constante, desde los años ochenta, tal y como indicaba. Una labor realizada –como indicara Juan Ramón Jiménez– sin prisa pero sin pausa. Me he recorrido mil veces toda la provincia de León, que me fascina, documentando todos los aspectos posibles de sus culturas tradicionales, hablando con sus gentes, en un trabajo de campo constante, que sigue aún vivo.

– ‘El cosmos’, ‘La naturaleza’, ‘Los animales’ y ‘El ser humano’ titulan diferentes epígrafes a los que atañen las diferentes expresiones recogidas. ¿Por qué estos temas y no otros?
– La estructura que se da a cualquier obra la otorga el material recogido. En este caso, las fórmulas rimadas de la lírica tradicional leonesa invocan al cosmos algunas (al sol, a la luna…); aluden a la naturaleza otras; no pocas tienen que ver con el mundo de los animales (insectos, pájaros, reptiles, mamíferos…); y, claro, nunca falta el ámbito del ser humano y todo su existir, físico y moral.
– ¿Son cosa del pasado o siguen usándose en la actualidad?
– Algunas de tales fórmulas rimadas se han perdido en parte (de ahí el interés de que queden documentadas), pero en otra siguen vivas. Si vamos, por ejemplo, al patio de recreo de un colegio, o a un parque, los niños en sus juegos las siguen utilizando y renovando. Y los adultos también, en varios sentidos.
– ¿Qué futuro le espera a la lírica tradicional de esta provincia?
– Le espera el mismo futuro que a la lírica tradicional de otras provincias. En la medida en que el mundo campesino se despuebla, envejece y muere (estamos asistiendo, ay, a la muerte de las culturas campesinas tradicionales), mueren también las tradiciones orales que han ido creando y configurando a lo largo del tiempo. De ahí la importancia de que queden documentadas, como memoria de lo que una comunidad ha sido, en este caso la leonesa.
– Además de la etnografía, practica asiduamente la poesía. De hecho, en 2018 recibió el Premio Castilla y León de las Letras y ahora opta al Premio de la Crítica de Castilla y León por su poemario ‘Hebras de sílabas’. ¿De qué manera influyen investigaciones como esta en el ejercicio de la poesía en su caso?
– En mi caso, la creación poética y la investigación etnográfica van de la mano, desde el final de mis estudios universitarios. Tras realizar el servicio militar y acceder a la docencia, tras aprobar unas oposiciones, he compaginado ambas tareas. Pero la poesía, en mí, viene de muy lejos, ya desde el final de la niñez.
– ¿Afecta el poso de la lírica tradicional a la literatura contemporánea en general?
– Afecta siempre. El diálogo entre la lírica tradicional y la lírica culta ha sido continuo en nuestra cultura, como también en las demás europeas. En los años veinte del pasado siglo, por ejemplo, los poetas de la generación del 27 tuvieron una época de creación lírica que llamaron «neo-popularista», por incorporar elementos de la lírica tradicional a sus propias creaciones poéticas. Federico García Lorca y Rafael Alberti son ejemplos paradigmáticos de lo que indico.