A pesar de su variedad los paisajes abundan, tanto los que proceden de la imaginación del autor como aquellos que surgen partir de vivencias a lo largo de su existencia y con el bagaje de múltiples viajes realizados. José Antonio Carmena Flores casi siempre pinta sobre tabla. En la exposición que presenta en la galería Alemi solamente hay un lienzo porque como explica: "Me gusta el óleo y pinto sobre tabla, me gusta el cuadro plano y liso y no me gustan las texturas, busco la pintura, solo pintura"
Algunas personas le dicen que varios de sus paisajes de montaña están algo oscuros y sin embargo la realidad es así: al atardecer en las montañas las zonas de sombras pierden esa luz del mediodía y de la mañana y con ello pierden detalle. Lo suyo es un acercamiento a la realidad tal como es y sin tratar de inventarse nada.
Los paisajes que pinta son realistas porque hay pintores que adaptan la realidad al ojo del espectador. "En realidad no creo que sea un cuadro realista porque no hay profundidad, no hay atmósfera, yo a estos cuadros los llamo paisajes volumétricos porque lo que me interesa son las cosas grandes, las montañas gigantescas", dice: "El mayor interés de estos cuadros no es el paisaje sino el volumen".

Sus paisajes se pueden encontrar en tres diferentes formas de expresar la realidad paisajística: el paisaje normal que se puede ver en sus cuadros como el pescador y 'Nostalgia de Láncara', en segundo lugar, el volumétrico y, por último, un paisaje dedicado a masas heladas como icebergs que aparece en varias ocasiones en esta exposición. En uno de los paisajes del primer apartado realiza un autorretrato con el título 'El pescador' al que en su página de facebook acompaña de un soneto.
Por otro lado, trata de pintar la situación actual de Láncara de Luna, sumergida bajo el pantano de Barrios y en las aguas tranquilas un anciano lleva su barca recordando sus años de juventud que se encuentran bajo el agua. Pinta el pantano y las montañas que no se pueden identificar con la realidad ya que las ha reinterpretado a su modo porque, como señala, "inventarse elementos del paisaje es la prebenda del pintor".
También presenta un cuadro del monte del Pardo en una mañana de invierno con escarcha. Otros paisajes realistas y naturales están inspirados en Santa Olaja de Eslonza de la provincia de León y Mota del Marqués de Valladolid, paisajes más llanos y amplios. Su cuadro 'Primeras flores' es más del estilo de Gaugin.
Aunque no es muy fiel en sus paisajes, como ha señalado, los volumétricos están inspirados en montañas cercanas a Madrid, como Peñalara. Un paisaje necesita de una composición adecuada y para ello ajusta la realidad a sus necesidades, aunque lo que para José Antonio es fundamental es la luz. "Es un paisaje de tarde con unas luces que son geométricamente exactas, pero tampoco hay un realismo auténtico, me gusta cuando llega la tarde y crecen las sombras, porque me quedo alucinado", cuenta ante uno de sus cuadros: "La luz lo es todo".

El artista ha vivido mucho tiempo en Madrid y ha conocido profundamente la montaña madrileña: "Tengo las montañas interiorizadas, pero hago fotos y luego trabajo en mi estudio de León". En cuanto a los cuadros de las masas heladas en autor explica: "Esto no está hecho con pinceles, se ha hecho rascando, es una resina puesta sobre una especie de acrílico gomoso y se pueden hacer cosas muy curiosas con esta técnica". Hay alguna de estas obras en acrílico y directamente rascados. Con esa técnica ha pintado un cuadro sobre papel con una superficie inferior hecha con acrílicos y después tinta china rascada.
Otro de los cuadros está realizado en Cuenca y resalta una casa construida sobre el vacío. "Se trata de un cuadro que trata de la monumentalidad de las cosas", relata: "Fui a ver Cuenca y me llamó mucho la atención, cómo habían podido construir una casa sobre ese vacío. Me centré en ella y como se puede ver no hay ninguna perspectiva, no hay profundidad, pero hay tres planos: luz, sombra, luz".
Por último, presenta una obra realizada por un fotógrafo de El País al que solicitó la imagen, que representa un taller industrial de diseño y costura con una luminosidad excelente. "Todo artista quiere salir al público una vez tiene su obra lista, y eso a mí me llena bastante, por eso se lo propuse a Ángeles y espero que la gente venga, disfrute de la exposición y si les gusta que compren para seguir pintando porque algo que siento es que tengo tiempo y me gustaría seguir pintando", termina por decir un autor cuya obra es variada, pues no se limita al paisaje, sino que presenta situaciones diferentes. La exposición continuará en la galería Alemi hasta el 23 de junio.