Ahora espera, tras tres meses de ensayos, el momento de su estreno, previsto para el próximo día 31 de marzo (21:00 horas con entradas a 15 euros) en el Auditorio ‘Ciudad de León’, un lugar que conoce todas las andanzas y peripecias de una compañía que ha hecho del riesgo y la osadía su principal seña de identidad y que sigue buscando su propio espacio en el contexto teatral español.
José Carlos Somoza es uno de los grandes autores de la literatura fantástica y de misterio en castellano. Aunque nacido en Cuba, al año de vida su familia dejó la Isla por razones políticas y se afincó en España, donde concluyó la carrera de psiquiatría, si bien ha sido su ocupación literaria la que le ha conferido el prestigio que ahora ostenta. "Creo firmemente que escribir es la única magia de verdad que aún nos queda: ser capaces de construir mundos y habitarlos, gestar destinos, modelar vidas", ha escrito un autor que atesora numerosos premios (entre ellos los premios La Sonrisa Vertical, el Ciudad de Torrevieja y el Fernando Lara, el Hammet de Novela Negra) y que con ‘Miguel Will’, probablemente su única incursión en el medio teatral, fue agasajado en 1997 por el INAEM con el premio Miguel de Cervantes. La obra toma como punto de referencia la posible existencia de una obra de Shakespeare, ‘Cardenio’, inspirada en los primeros capítulos del Quijote, lo que permite "dar pie al autor para explorar la posible relación creativa y espiritual entre los dos contemporáneos y grandes genios de la literatura, Shakespeare y Cervantes", explica Prieto, quien en la representación se ha reservado, entre otros, los papeles de Cervantes y Don Quijote, siendo el de Shakespeare para Vladimir Cruz. El resto del elenco de actores que participan en la puesta en escena de ‘Miguel Will’ son Raquel Ramos, Gabriel Buenaventura y Rafael Ramos de Castro. Ellos se pusieron en manos de Cruz, reputado actor y director cubano de dilatadísima trayectoria que disfrutó de enorme poso internacional gracias a su participación en la exitosa película de Tomás García Alea y Juan Carlos Tabío ‘Fresa y chocolate’, para consumar un proyecto repleto de exigencias. "Es una obra muy de actores, llena de dificultades y atractivos al mismo tiempo. Vladimir ha sido muy cañero con nosotros de igual forma que lo ha sido con él pero no hay otra manera para que las cosas salgan bien", insiste Jesús, que alterna su trabajo en 13 entre L y M con sus colaboraciones con el grupo leonés Latele Teatro. Despertar ‘Miguel Will’ y llevarla a la vida ha obligado a Jesús Prieto y a Vladimir Cruz a multiplicarse, a implicarse en un proyecto que trascendía lo puramente creativo, a buscar caminos que garantizasen su supervivencia. "No queda otra si queremos que la cosa siga adelante. Hay que hacer de todo para que una compañía como la nuestra sobreviva a la situación que vive el teatro".
La acción de ‘Miguel Will’ se reparte entre Stratford y el teatro The Globe de Londres, donde la Compañía de los Hombres del Rey, dirigida por Shakespeare, ensaya el citado ‘Cardenio’. Durante ese proceso, sucede un hecho inesperado: la resistencia del personaje de Don Quijote a ser llevado a escena. El teatro isabelino no consideraba posible que un mismo actor pudiera representar al mismo tiempo a un caballero noble y a un bufón, rasgos que señalan la personalidad de Don Quijote, y la resistencia de los actores que participan en este montaje a hacerlo se hace palpable. "De esta manera comienza el conflicto de la obra, sobre la que queda depositada una deliciosa reflexión sobre el arte del teatro, llena de humor y ternura", asegura Prieto que, como el resto de compañeros, ha tenido que asumir varios personajes de los catorce que participan en la función. "Shakespeare intenta desesperadamente encontrar una salida, arriesgando su propia cordura y en diálogo permanente con el ‘fantasma’ de Cervantes. El resultado es un personaje insólito que de alguna manera los resume a los tres, a Shakespeare, a Cervantes y al propio Don Quijote: Miguel Will", certifica el leonés a propósito del argumento que da contenido a una obra que se presenta a modo de sentido homenaje al arte teatral y al oficio actoral. "Desde luego, refleja muy bien el mundo del teatro. Habla de cosas que calan muy bien en todos a los que nos apasiona este medio. Es un texto excelente que pone sobre la mesa y en discusión conceptos fundamentales del arte teatral, y en el que aparecen como protagonistas figuras tan fundamentales de la Literatura universal como son Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Pensamos que en el año en el que nos encontramos es un perfecto homenaje a ambos". La obra, precisamente por ello, ha sido incorporada por la Comisión Nacional del IV Centenario de la Muerte de Cervantes a su programa oficial de actividades.Vladimir Cruz, de quien Jesús Prieto dice que ofrece "limpieza, trabajo y seguridad" como director, considera que el texto de Somoza es "provocador, atrevido e insólito y que desprende amor al teatro por los cuatro costados. Muy divertido, a pesar de reflexionar sobre complejos conceptos teatrales, y un verdadero estímulo para una compañía de teatro, o sencillamente para una troupe de actores que ame este oficio porque sus ilustres personajes permiten e incitan a emplearse a fondo en el juego teatral". "No es extraño que una obra como esta, que pone sobre la mesa y en discusión conceptos fundamentales del arte teatral (como qué es el personaje, cuales son las funciones del actor, el autor, el director y hasta del público, si es o no posible representar la realidad en el teatro y cuáles son las herramientas que hemos tenido y tenemos para ello) nos haya fascinado y hayamos sentido la necesidad inmediata de trabajar sobre ella y llevarla a escena", concluye.