Isabelina, más horas trabajadas que pelos en la cabeza

Isabel, Isabelina en su pueblo de Santa Marina de Torre, fue trabajadora desde niña, pastora, cuidadora de sus 8 hermanos, minera o cocinera en la estación de San Isidro, ejemplar

15/02/2026
 Actualizado a 15/02/2026
Isabel, Isabelina para sus amigas de Santa Cruz del Sil, cuando tenía 89 años en su casa de Bembibre con su mejor entretenimiento, hacer crucigramas. | LAURA PASTORIZA
Isabel, Isabelina para sus amigas de Santa Cruz del Sil, cuando tenía 89 años en su casa de Bembibre con su mejor entretenimiento, hacer crucigramas. | LAURA PASTORIZA

Ir acumulando entrevistas a lo largo de años unido a esa predilección por biografías de mujeres realmente ejemplares te juega la mala pasada de tener que despedir a algunas de ellas que te producen verdadera pena, al margen de que algunas «ya tuvieran la vida cumplida», como ellas mismas suelen explicar con la generosidad de la que han hecho una forma de vivir. 

Ha vuelto con Isabel —para sus vecinos de Bembibre, o quienes la recuerdan trabajando en la cocina del Restaurante del Puerto de San Isidro o en Cofiñal, después—o Isabelina, para sus amigas de Santa Cruz del Sil, el que consideraba su pueblo aunque, recordaba, «realmente nací en Corbón del Sil pero por aquellas cosas de la guerra, muy pronto, con solo tres años, ya vivía en Santa Cruz».

De allí son sus mejores recuerdos, por más que ese «mejores» encierre una vida de trabajo que ella definía con esa precisión de quien conoce las palabras a base de entretenerse haciendo crucigramas:«Tengo más horas trabajadas que pelos en la cabeza»;y ademas en trabajos duros, cuidó el ganado, ayudó en las labores del campo, estuvo en la mina durante ocho años —todo ello antes de casarse, a los 22 años—y en ese tiempo también fue testigo casi directo del terrible accidente del tren de Torre, el que tiene el récord de muertes en accidente ferroviario en España y Europa. «Lo sentí bajar a una velocidad tremenda, creo que había perdido los frenos, y pocos minutos después ya escuché la terrible explosión. No me acerque a verlo, imaginé que sería algo terrible e hice bien pues tendría 10 años y ver aquella masacre creo que me habría dejado huella en los peores recuerdos».

A todos esos trabajos habría que sumar el de «cuidar de mis hermanos, que éramos nueve y yo la mayor;todas chicas menos uno, que fue el primero en fallecer».

Se casó con 22 años, dejó la mina, y tuve el infortunio de quedarse viuda con tan solo 50 años... «y a buscarse la vida nuevamente. Estuve de cocinera en San Isidro y Cofiñal y nada más que me jubilé regresé a mi tierra, a mi pueblo, me sumé a todas las actividades que se hacen, el coro y más cosas... me gusta mucho colaborar, que trabajar ya lo había hecho bastante».

Y a ganarse el cariño de los vecinos, que ahora lloran a Isabelina. 

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