Puestos a hacer una deconstrucción de cada una de las tres piezas que conforman la exposición de Cebolledo, se puede decir que la mosca que ilustra la instantánea titulada ‘Veraneante’ está fabricada a base de unas pinzas, horquillas para el pelo y unas tenazas de manicura. "Se trata de una mosca creada a partir de objetos utilizados para el aseo diario", señala el artista, que en ‘Pulga’ se vale de un ovillo de lana, alfileres y un imperdible, mientras que en el caso de ‘Áptero electrónico’ recurre a componentes electrónicos para crear una "nueva especie de insecto". El proceso creativo comienza con la aparición de unos objetos que pueden evocar otras cosas y con los que va trabajando hasta encontrar la forma deseada. "En el caso del áptero electrónico me costó más porque no lo tenía tan dibujado en mi mente como la mosca o la pulga", reconoce Cebolledo, que disfruta tanto con la construcción de los objetos como con la búsqueda de determinados ángulos e iluminación a la hora de fotografiarlos con el fin de crear esa ilusión óptica en el que los contempla, optando siempre por los fondos neutros para que toda la atención recaiga en el objeto fotografiado.
Practicante del retrato y la fotografía urbana, Cebolledo reconoce que la muestra que desde ayer se puede visitar en el Camarote Madrid es su apuesta más personal, una fotografía más conceptual que destaca por la originalidad de su propuesta y que convierte a su artífice, en palabras de Carlos Pérez, en un "inventor de sorpresas".