Los inolvidables: El Mortales, leonés, especialista de cine y héroe fallecido en la tragedia de Alcalá 20

Luis Sánchez del Río y Llamazares vivió arriesgando su vida como especialista de cine, donde era uno de los más valorados. Murió tratando de salvar vidas en la discoteca Alcalá 20

21/12/2025
 Actualizado a 21/12/2025
uis Sánchez del Río y Llamazares, El Mortales (a la izda), un leonés que fue uno de los grandes especialistas del cine y murió como un héroe en una tragedia. | L.N.C.
uis Sánchez del Río y Llamazares, El Mortales (a la izda), un leonés que fue uno de los grandes especialistas del cine y murió como un héroe en una tragedia. | L.N.C.

No siempre las redes sociales vienen solo cargadas de basura; a veces nos acercan historias entrañables o personajes que merecen un recuerdo y no lo tienen.

Acaba de ocurrir una vez más. La historia de un leonés de comportamiento heroico, lo que debería ser motivo de no olvidarlo, pero no es así. La noticia llega desde Almería, donde Eduardo de Vicente (E. Pino en algunas firmas) recupera la biografía de El Mortales, un gran especialista para escenas peligrosas de cine, una personalidad en Almería y, sin embargo, dice el citado periodista, “nacido en León”, aunque la pasión por el cine le llevó a la tierra que entonces era la meca de la grabación de películas, Almería. “Se llamaba Luis Sánchez del Río y Llamazares y aunque nació en León, pasó sus mejores años como profesional del cine en Almería, su segunda patria, un gran especialista de las películas que aquí se rodaron. Era un tipo duro que de tanto actuar se fue creando y creyendo su propio personaje”.

El recuerdo que del leonés se guarda en su segunda patria lo define el citado Eduardo Vicente con una sola frase: “Vivió siempre al límite, desafiando el peligro”. Recupera el periodista una biografía del leonés que nos habla de un tipo realmente especial y una personalidad en el mundo del cine:

Uno de sus primeros trabajos le llegó cuando todavía no había cumplido los 18 años. Durante el rodaje de la película Tarde de toros le tocó doblar a un joven que, en su intento de colarse a la plaza de Las Ventas, acabó cayéndose al vacío. A lo largo de su vida nunca llegó a reconocer el miedo ni descartó un papel por muy peligroso que fuera. Se tiró con un caballo de las canteras de Villalba, en Madrid, en una caída en picado de más de cuarenta metros a un lago. En los años sesenta llegó a Almería atraído por los continuos rodajes de películas y durante una década se convirtió en el alma de los especialistas. Fue el líder de un grupo donde estaban nombres importantes como Francisco Barrilado, Paco Gómez Castro, Rafael Gómez, los hermanos Cerdán, José Luis Telo y Plácido Martín, entre otros. Nunca pasó desapercibido. Era un hombre que llamaba la atención, como si estuviera actuando continuamente. Tenía un descapotable americano con el que se paseaba por el centro de Almería como si fuera la estrella más rutilante de Hollywood. Era Luis ‘El Mortales’, el que se jugaba el pellejo en cada escena, a caballo, a pie, en el aire. El que doblaba al Zorro en los momentos de peligro, el que se lanzaba de los coches en marcha y rebotaba en el suelo como si su cuerpo fuera un trozo de goma”.

Cuenta De Vicente que le gustaba presumir de cómo coqueteaba con el riesgo, de vivir al límite. Y, sin embargo, su trágico final no estuvo vinculado a su profesión ni a su pasión por el riesgo, sino a un comportamiento heroico en una de las tragedias que más conmocionó al país: el incendio de la discoteca Alcalá 20.

El 17 de diciembre de 1983, ahora hace 42 años, había acudido el leonés a la discoteca Alcalá 20 de Madrid, en la que se desató un incendio que costó la vida a 82 personas; una de ellas, El Mortales. De él se supo posteriormente que su agilidad y su oficio le podían haber salvado la vida, pero cuando ya había alcanzado la salida de aquel infierno no quiso ponerse a salvo: se volvió a jugar la vida tratando de rescatar a quienes estaban atrapados.

Y Luis Sánchez del Río y Llamazares, que tantas veces coqueteó con el riesgo con éxito, esta vez no estaba en una película: era una tragedia, y su comportamiento fue verdaderamente heroico.

Nunca dejó de ser un valiente. Su vida fue una sesión continua de coraje, un pulso constante al miedo, un cuerpo a cuerpo con la muerte. De tantas veces que salió victorioso, tal vez llegó a creerse que era inmortal, un tipo duro hecho de otra pasta, como los héroes invencibles de las películas que tantas veces dobló”, escribía Eduardo de Vicente sobre este leonés que inició su carrera en su tierra siendo un niño, escalando a los árboles para coger nidos.

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