Del cambio climático a la representación de los cuerpos femeninos. De la reflexión sobre lo inanimado al análisis de la construcción de la identidad propia. Todos son universos conceptuales cuyos entresijos se muestran a través de las imágenes que conforman la nueva convocatoria de Expositivos, impulsada desde la Concejalía de Acción y Promoción Cultura del Ayuntamiento de León.
"Este año, tenemos dos modos muy distintos de entender la fotografía", explicó el comisario Mario Castro Baro durante la inauguración -en la que también estuvieron presentes la concejala Elena Aguado y la responsable del Área de Arte y Exposiciones Gemma Rodríguez Berasategui-, haciendo mención de la "fotografía analógica" que recurro al negativo, la luz natural, el paisaje y el entorno natural" como se nos da"; en la que "no hay filtro entre lo que ven en la cámara y lo que se traduce en la copia de papel". Aludiendo igualmente a los "proyectos que nacen de un estudio, con todo preparado para construir o hacer de la imagen aquello que los artistas quieren mostrar".
Lo que muestran los cuatro artistas seleccionados en el Palacín es que, en realidad, la técnica digital no está llamada a sustituir a la analógica; que ambas "permanecen muy vivas" y conviven en un mundo de la imagen que tiene espacio para las dos. Todo a través de una vertiente más ligada a lo documental, como ocurre con el proyecto de Paula Guardián, que se adentra en una comunidad neoyorkina que lleva lidiando con inundaciones desde el siglo XIX sin reparar en la urgencia climática. "He intentado hacer un retrato de la gente, de cómo ha estado sobreviviendo todos estos años y, sobre todo, por qué han dedicido quedarse", indicó la autora de 'Broad Channel: más allá del agua': "Y lo más improtante: que la vida va a seguir a pesar de esas predicciones".
La misma faceta documental la abandera en su trabajo la leonesa Esperanza Merino, que toma como referencia ‘El esclavo moribundo’ de Miguel Ángel para abordar la concepción de las figuras femeninas. "Es un trabajo que ahonda en la problemática de la representación del cuerpo femenino a través del retrato y del desnudo", reflejó la autora de 'Crisálidas, tras el cristal': "Todos los retratos son de mujeres en proceso de transformación; por eso se llama 'Crisálidas, porque buscan romper con la funda que les presiona y les condiciona".
No falta la fotografía artística de Pilar García, con imágenes que se cuestionan el concepto de identidad. "Mi trabajo es una serie de retratos intervenidos en los que trato de mostrar esa parte más psicológica; los estados emocionales del ser humano", apuntó la fotógrafa de 'No soy un robot (creo)': "Para ello, lo que trato es precisamente de omitir, de ocultar de forma total o parcial el rostro". Su manera de hacerlo ha consistido en "un proceso creativo que se basa sobre todo en recursos como la fragmentación, la distorsión o la deformación".
De misma índole son las fotografía presentadas por el leonés Fernando Rodríguez, que describe su obra como "puramente contemplativa". "Es una búsqueda por aquellas imágenes que nos atrapan, que nos llaman la atención pero no sabemos exactamente por qué sucede", reveló sobre 'La presencia de lo incierto'. "Me gusta pensar que todas las fotos que tengo aquí expuestas esconden un secreto y la manera de averiguarlo es completamente interpretativa a nivel personal", añadió: "No pretendo poner títulos; está todo dejado a la suerte de quien lo observe y pueda decidir por sí mismo".
Así se completa una exposición que también cuenta con un compendio de trabajos de ediciones anteriores y que hasta el próximo 14 de febrero permanecerá en el enclave capitalino mostrándole al espectador las realidades particulares que construyen la realidad global. Mostrándoselo y, sobre todo, obligándole a pararse para reflexionar.
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