Quien el pasado jueves se acercara a coger el Tren Hullero de las 9,20 de la mañana que daría sorprendido a encontrarse con escenas de los primeros años de funcionamiento de este tren centenario. Jóvenes de diferentes edades con trajes de época (de aquella época), los tradicionales vendedores por los vagones, los mineros jóvenes y los labradores viejos del poema.
A buen seguro que pensaría en una imaginativa reivindicación o protesta para exigir que el tren regrese a ese punto, que de alguna manera sí lo era, pero lo que allí había es otra iniciativa del IES Pablo Díez de Boñar que, como dijo su directora en la presentación, "en este instituto nos gusta hacer cosas".
Y las hacen. Las de que jueves era otra, la inauguración de la Ruta Mitológica; es decir, un recorrido por los espectaculares paisajes de la comarca con seis paradas, seis puntos de información dedicado cada uno de ellos a un ser mitológico leonés, contado por un escritor de la tierra, y con un código QR para poder escuchar la narración creada a tal efecto.

Las paradas de esta Ruta Mitológica -con una filosofía similar a la de Eco de la Montaña, sobre textos de Julio Llamazares- están dedicadas a La xana (con un texto de Beatriz Blanco Fontao), la Vieja del Monte (en versión de Fulgencio Fernández), el Basilisco (narrado por Hermenegildo López), el Hombre del Saco (versionado por Noemí Suárez), la Mujer Lobo (en relato de Siridia Fuertes Trigal) y el Célebre (de Marina Díez). Cada parada una historia, un ser mitológico, una versión, que complementa la gran exposición dedicada al mismo tema que puede visitarse en el propio centro escolar con obras del gran dibujante Toño Benavides, cedido al IES por el Instituto Leonés de Cultura.
La xana (Beatriz Blanco), la Vieja del Monte (F. Fernández), el Basilisco (H. López), el Hombre del Saco (Noe Suárez), la Mujer Lobo (Siridia F.) y el Cuelebre (Marina D.) son las paradas
Pero antes de desembarcar en el Barrio de las Ollas, de Boñar, donde arrancaba el recorrido los organizadores habían programado ese ‘acto previo’, el viaje en tren, los vagones del Hullero convertidos en aulas donde los alumnos del instituto pudieron recrear unos, y disfrutar todos, de las historias de la mitología leonesa, de personajes que muchos desconocían, "con la sana intención de que los introduzcan en sus conversaciones diarias y así recordar todo un mundo de fantasía que alimentó a tantas generaciones y no deberíamos perder".
Los chavales lo pasaron en grande, les gustó el nuevo modelo de aula y aprendieron. Y muchos de los profesores no se quedaron atrás en el disfrute.
