La historia de superación de quien sabe que hay que seguir

Marcos Fernández Muñiz es un joven cabreirés marcado por una tragedia en la que perdió a su padre; para salir adelante estudia, trabaja y tiene las ideas muy claras sobre la realidad de su tierra, su presente, su futuro o la pizarra

21/09/2026
 Actualizado a 21/09/2026
Marcos Fernández Muñiz trabaja en la hostelería y compagina esta actividad con sus estudios de Fisioterapia.
Marcos Fernández Muñiz trabaja en la hostelería y compagina esta actividad con sus estudios de Fisioterapia.

Hay historias que hablan de una comarca y de sus gentes sin necesidad de grandes discursos. La de Marcos Fernández Muñiz es una de ellas. A sus 20 años, este joven de Quintanilla de Losada representa a una juventud cabreiresa acostumbrada al esfuerzo, consciente de las dificultades que existen para construir un futuro en la comarca, pero también orgullosa de sus raíces y de todo aquello que ha aprendido en ellas. 

Marcos recuerda su infancia en Cabrera con especial cariño. Crecer en un pueblo, junto a sus abuelos, compartir tiempo con sus padres y disfrutar de una libertad difícil de encontrar en una ciudad son, para él, algunos de los grandes privilegios de haber crecido aquí.

«Siempre me ha gustado mucho el monte», explica. Los caminos y paisajes de Cabrera fueron también el escenario de muchas experiencias junto a su familia y, posteriormente, con sus amigos. Paseos, rutas, coches, motos y afición por la montaña forman parte de unos recuerdos que hoy adquieren todavía más valor.

«Al final aquí tengo los mejores recuerdos con mi padre y eso es para toda la vida», afirma.

Una pérdida que le marcó

La vida de Marcos cambió de manera radical cuando perdió a su padre de forma trágica. Una pérdida que, como reconoce, al principio resulta difícil incluso de comprender. «En un principio no eres consciente de lo que ha pasado ni por qué y aún a veces sigo pensando si lo volveré a ver en algún lugar» .

La ausencia de su padre le obligó a enfrentarse de golpe a situaciones y decisiones que antes compartía con él. Tuvo que aprender a caminar solo en circunstancias para las que nadie está preparado.

«Me hizo tener que enfrentarme a muchas situaciones de golpe yo solo, de tener que tomar yo solo algunas decisiones que antes siempre iban de su mano», explica.

Sin embargo, Marcos encontró en el esfuerzo y en la necesidad de seguir adelante una manera de afrontar aquella nueva realidad. Su reflexión es tan sencilla como contundente: «Te das cuenta de lo fácil que se acaba todo en unos instantes, pero el tiempo no para y no va a esperar por ti ni a que lo superes. Así que no te queda de otra que tirar para adelante».

El deporte, que siempre ha formado parte de su vida, también le ha enseñado a afrontar las dificultades. Y aquella experiencia le hizo comprender algo todavía más importante: «El día que pierdes la salud lo pierdes todo».

Estudiar y trabajar

Actualmente, Marcos cursa tercero de Fisioterapia, una carrera que afronta con la misma constancia con la que ha afrontado el resto de circunstancias de su vida. Pero estudiar no es su única responsabilidad. Como muchos jóvenes de la comarca, compagina su formación universitaria con el trabajo. 

Su realidad refleja la de una generación que, para poder estudiar fuera de Cabrera, tiene que asumir desde muy joven responsabilidades económicas y personales. «La mayoría de mi grupo de amigos estudiamos y trabajamos a la vez para pagarnos nuestra vida fuera de aquí estudiando», señala. 

Ese esfuerzo cotidiano no solo permite a estos jóvenes continuar con sus estudios, sino que también les proporciona una autonomía que, en muchos casos, tienen que conquistar lejos de casa.

Marcos no oculta que su futuro probablemente estará fuera de Cabrera. Su objetivo es terminar la carrera, continuar adquiriendo experiencia y, algún día, abrir su propia clínica de fisioterapia en algún punto del norte de España.

No descarta, incluso, marcharse durante un tiempo al extranjero cuando termine sus estudios para trabajar y conocer otras oportunidades. «Es algo que decidiré prácticamente en el momento, valorando todas las posibilidades que tenga», reconoce.

Necesidad de progresar

Desde su perspectiva, los jóvenes de Cabrera son, fundamentalmente, trabajadores. Muchos estudian, otros trabajan y muchos hacen ambas cosas simultáneamente. Pero existe una realidad que condiciona sus decisiones: las limitadas oportunidades laborales y formativas que ofrece actualmente la comarca.

«Generalmente es gente trabajadora y que busca tener estudios para poder avanzar, afirma Marcos. «Aunque esto sea nuestra casa, el futuro aquí está muy limitado».

Es una frase que resume uno de los principales retos de Cabrera: conseguir que los jóvenes que nacen y crecen en la comarca tengan motivos y oportunidades para quedarse.

Marcos, precisamente por ello, no quiere desvincularse de su tierra. Aunque su proyecto profesional probablemente se desarrolle fuera, su discurso demuestra que marcharse no significa olvidar el lugar de origen.   

Entre las mejoras que considera prioritarias para Cabrera, Marcos señala en primer lugar el estado de las carreteras. El intenso tránsito de vehículos pesados relacionado con la actividad pizarrera, unido a las condiciones climatológicas de los inviernos, provoca un importante deterioro de las vías..

Carreteras, montes...

«De tantos tráileres transportando pizarra y los inviernos que pasamos aquí, las carreteras están destrozadas. Además, es una carretera muy concurrida; no debería estar en ese estado3, reclama.

También llama la atención sobre las carreteras secundarias y caminos de los pueblos, cuyo mantenimiento considera insuficiente.

Otro de los asuntos que le preocupa es la limpieza de los montes y la prevención de incendios. Marcos considera necesario actuar durante todo el año para evitar que la acumulación de vegetación convierta los montes en una amenaza durante los meses de verano.

«Prácticamente cada verano se producen incendios en Cabrera», señala, reclamando una mayor atención y prevención para proteger tanto el entorno natural como a los propios pueblos.

Preguntado por el futuro económico de la comarca, Marcos reconoce una realidad difícil de ignorar: «la pizarra constituye actualmente el principal motor económico de Cabrera», una especie de monocultivo que preocupa a este joven cabreirés . «Claro que nos gustaría que hubiera más industria y no todo estuviera vinculado con la pizarra», explica. Pero añade una reflexión desde el realismo: «A la hora de lo que es economía y desarrollo, si nos quitan las canteras no habría nada en Cabrera».

Su planteamiento no pasa por renunciar a una actividad económica fundamental para la comarca, sino por buscar nuevas alternativas que permitan diversificar las oportunidades y ofrecer a las nuevas generaciones más posibilidades de desarrollar su proyecto de vida.

La historia de Marcos es la de un joven que ha tenido que crecer deprisa. La tragedia familiar le obligó a afrontar una ausencia imposible de llenar, pero también le enseñó a valorar el tiempo, la salud y las oportunidades.Hoy, mientras estudia tercero de Fisioterapia y trabaja para poder construir su futuro, sigue teniendo muy presentes sus raíces. Cabrera forma parte de su identidad, de sus recuerdos y de las experiencias que le han convertido en la persona que es.

Quizá su futuro profesional esté lejos de Quintanilla de Losada. Quizá algún día regrese. Quizá su clínica de fisioterapia termine abierta en algún lugar del norte. Lo que parece claro es que, como tantos jóvenes cabreireses, Marcos tendrá que marcharse para buscar oportunidades que su tierra todavía no puede ofrecerle. Pero marcharse no significa dejar atrás Cabrera. Porque hay lugares que se abandonan físicamente, pero que permanecen.

Y en el caso de Marcos, Cabrera también guarda los recuerdos más importantes de su infancia y aquellos momentos compartidos con su padre que, como él mismo dice, «son para toda la vida».

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