Hachikô es el nombre de un perro legendario, un perro Akita, una raza japonesa muy apreciada por su fuerza y lealtad. Una lealtad que éste llevó casi al extremo pues ‘adoptado’ por un profesor universitario de Tokyo, el perro tomó la costumbre de ir a esperarlo a la estación de Shibuya al volver del trabajo para ir juntos hacia casa. Ueno falleció dos años después, pero Hachikô siguió esperándole cada día en la estación, durante los siguientes nueve años, a la hora exacta a la que llegaba el tren en el que el profesor solía regresar. Está considerado como "el perro más leal más allá de la muerte".
Son muchas las historias de hechos heroicos de perros, como la de Barry un perro de rescate de montaña al que se considera el padre de la raza San Bernardo y que ayudaba a las gentes en una de las travesías más peligrosas de las montañas de Suiza.

En la bondad y magia de estas historias se entiende el interés suscitado por el caso de un perro de Villarino, en Cabrera, que muriendo su amo, único habitante del pueblo y ‘viendo’ que nadie se acercaba a su casa fue hasta Iruela, avisó allí a una vecina y la llevó a casa de su amo.
Este último héroe, que esta semana viajará a Madris con un hermano del fallecido se llama Juanito y ‘no entiende’ muy bien las visitas, las caricias... hizo lo que correponde a su raza.
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