Peña cree que, al contrario que la Semana Santa, el mundo taurino no ha experimentado una gran evolución desde que lleva trabajando en prensa. «Al final todo es lo mismo, aunque cada gesto sea diferente y la luz haya variado desde que se instaló la cubierta de la plaza de toros», sostiene Mauricio, que aunque se evitan algunos contraluces «se pierde una buena parte de la plástica y los volúmenes que te aporta una luz más natural», argumenta.
Este año volverá a cubrir para el periódico, como ya hiciera el pasado año, los dos festejos taurinos previstos, una corrida de rejones y otra a pie. Sobre la dificultad de fotografiar una y otra, Mauricio Peña considera que la primera resulta más exigente para el fotógrafo. «Es muy plástica pero tienes que ceñirte mucho a los detalles porque si no el conjunto resulta muy similar. Personalmente prefiero el toreo a pie, pero reconozco que la corrida de rejones es espectacular», señala el fotoperiodista, que sigue pensando que en León no hay verdadera afición a los toros y que la gente acude a la plaza, cada vez en menor número, como un acto social de carácter festivo. «El ambiente es lo que mantiene vivo a los toros en León».
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