Genarín, el "contrasanto" leonés que está hasta en la ópera

Varios años de trabajo, multitud de ensayos y talleres y todo un elenco después, la pieza ‘Genarín’ ve la luz de la mano de Martin Moulin, que este viernes la estrena en Le Mans

05/06/2026
 Actualizado a 05/06/2026
Un ensayo de la pieza operística creada por Martin Moulin, que este viernes estrena la obra sobre las tablas del teatro de La Fonderie de Le Mans. | CEDIDA
Un ensayo de la pieza operística creada por Martin Moulin, que este viernes estrena la obra sobre las tablas del teatro de La Fonderie de Le Mans. | CEDIDA

Leyendo una guía de León, regalo de un amigo de La Bañeza, en un autobús. Así se percató Martin Moulin de la existencia de ‘El entierro de Genarín’, evangelio apócrifo del último heterodoxo español descrito con minucia por Julio Llamazares. Así se enteró, de paso, de la existencia del Santo Pellejero.

No se quedó en la simple curiosidad; en la inquietud sorpresiva de la historia de este santo. La cosa fue a más, pues aquel libro cayó en manos de un compositor y director de orquesta que, en el año 2015, no pudo esquivar la fascinación por el personaje. El único remedio, la única respuesta posible frente a aquel inusitado interés, fue igual de inesperado: hacer una ópera.

"La ‘bendita manera de contar’ de Julio Llamazares da a su libro un sabor inimitiable"

«Soy compositor de música contemporánea, pero he imaginado muchas veces mis obras como ‘reinvenciones’ o ‘fantasías’ a partir de músicas del pasado», cuenta el músico, que pone ejemplos: «Compuse, por ejemplo, dos ‘Libros de madrigales’ (como en la edad del Renacimiento italiano) o una reinvención (muy libre) de ‘Die schöne Müllerin’ de Schubert». Lo que le «gustó –dice– de lo que hizo Llamazares es el ‘pastiche’ de vida de santo de la Edad Media», en una suerte de hagiografía secular. Es por eso que el compositor se ha «inspirado mucho en la música medieval» para, así, hacer lo impensable: «Construir mi propio ‘Genarín’ (misterio para dos voces y conjunto)».

A Moulin no solo le cautivó la particularidad del santo. Al leonés de Vegamián le describe «como un virtuoso del humor y la picaresca» y cita García Márquez: «La ‘bendita manera de contar’ de Llamazares da a su libro un sabor inimitable». Así que quedó encandilado, dando a luz a una ópera insólita que firma un autor cuya procedencia confiere al hecho un grado más de inaudito: aunque estrechamente relacionado con Zamora, Martin Moulin es natural de Francia.

El compositor Martin Moulin ha trabajado durante varios años en el alumbramiento de la pieza operística sobre la historia de Genarín
Moulin ha trabajado durante varios años en el la pieza sobre la historia del Santo Pellejero. | CEDIDA

Es inevitable buscar paralelismos con su tierra natal. «Todos los personajes fracasados –que quizás nos hablan más que los vencedores (que se sitúan demasiado lejos)– son de la misma familia», considera: «Los personajes de Kafka, de Krasznahorkai o de John Kennedy Toole (‘La conjura de los necios’)... Y, de Francia, pienso en Flaubert, pero el humor francés me parece un poco diferente: quizás más picante y cruel».

Es la picaresca propia de esos «fracasados» la que pulsó el hambre operística del músico francés. Eso y la confrontación entre ortodoxia y heterodoxia que bien encarnan Genarín y su relato. «Ese es el eje central de mi trabajo: el acto de la parodia», confiesa Moulin: «Un ‘misterio’, durante la Edad Media, era un espectáculo dado alrededor de las iglesias, pero trasformando ingredientes que provienen de las iglesias. Llamazares puso Genarín en una posición de santo medieval y eso me hace mucha gracia: un contrasanto que vuelve a ser santo».

"Todos los personajes fracasados –que quizá nos hablan más que los vencedores– son de la misma familia"

Un contrasanto que, además, le hace plantearse preguntas: «¿Qué es un santo (o una santa)? ¿Qué es una vida edificante? ¿Cómo podemos definir el bien y el mal? O, como lo escribía Musil en ‘El hombre sin atributos’, ¿qué tiene que ver la moralidad humana con la idea de Dios?». Aun así, no cree el compositor que se trate de una obra satírica: «Respeto mucho a los creyentes, y el interés aquí –la parodia– es descontextualizar ritos católicos para ponerlos en un acto laico, y –lo esperamos– generoso y gracioso». 

Cuando todavía estaba en pleno desarrollo, el compositor concedió una entrevista a La Nueva Crónica. Fue claro en sus palabras: «Aunque resulte paradójico, una procesión como la de Genarín refuerza también la religión». Dos años después, sostiene la misma idea. «Como en la Edad Media, los misterios periféricos seguían reforzando la religión al situar en el centro de la obra la figura de Cristo, los apóstoles, las historias de los santos...», opina: «La religión muere cuando nos es indiferente, no cuando le rendimos homenaje, ya sea con humor o sin él».

El bajo Olivier Bizot es parte del elenco de la ópera ‘Genarín’, dirigida por el músico francés Martin Moulin
El bajo Olivier Bizot es parte del elenco de la ópera ‘Genarín’. | CEDIDA


La estructura y el estreno

Ese humor brilla por su presencia en la ópera de Moulin, que espera «haga reír a la gente en España y en Francia también». Su estructura la describe «muy clásica: prólogo caótico, primer acto (la vida en la Tierra de Genarín), segundo acto (muerte y transformación de Genarín) y tercer acto (vida eternal en el cielo de Genarín)».En todas sus partes, de un modo u otro, está presente Llamazares, del que el compositor admira su poso cervantino. «Julio me dijo un día que la única invención de España es la picaresca», recuerda, aludiendo a la «inteligencia ágil, el humor, la melancolía y la generosidad (una cosa que se llamaba hace tiempo ‘humanismo’)» en la obra del leonés como «legado magnífico de Cervantes», del que dice que no hay mucho en esta obra; «solo en una melodía del acto segundo, pero muy efímero, unas palabras. No, casi todo proviene de la casa Llamazares».

"La religión muere cuando nos es indiferente, no cuando le rendimos homenaje, con o sin humor"

Los habitantes de esta casa materializada sobre las tablas son la actriz Edwige Bage, la violonchelista Laure Balteaux, el cornetista Benjamin Bédouin, el bajo Olivier Bizot, el saxofonista Stéphane Charlot, la contrabajista Laurène Helstroffer-Durantel, la mezzosoprano coloratura Laura Jarrell y el propio Moulin, a cargo de la percusión y la dirección. A todos ellos se suman las luces de Camille Thibault y «la mirada exterior de Brigitte Lallié-Maisonneuve», así como el coro de mujeres Babel. Todos ellos se unirán para dar voz a la historia de Genarín en una ópera que, inicialmente, quiso escribirse en parte en lengua leonesa. «Me di cuenta de que, para un público francés, alemás o inglés, el castellano con referencias medievales era suficientemente nuevo y exótico», apunta el creador.

Aunque esta semana -tanto el viernes como el sábado-, cuando la pieza sea estrenada en el teatro de La Fonderie de Le Mans, a pocos les pillará por sorpresa. Martin Moulin se ha encargado de impartir talleres sobre el asunto durante los últimos cuatro años, acercando a las gentes del país vecino esta historia tan local. La próxima parada será el 7 de junio, en el centro Les Moulins de Paillard. La de León, aunque más lejana, ya está prevista. «Será el 6 de marzo de 2027... ¡Y me alegro mucho de eso!», termina por decir el creador.

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