La Escuela de Arte y Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de León sigue presumiendo de ser el único centro educativo de España en ofrecer titulaciones oficiales de pintura sobre vidrio y vidriera artística. Cada año, estudiantes de distintos puntos de la geografía nacional e, incluso, procedentes de otros países, hacen de la Escuela su hogar, aprendiendo en el transcurso de sus estudios el manejo de este material que, duro y frágil al mismo tiempo, es quizás uno de los más versátiles en el haber artístico. Desde este viernes y hasta el próximo 6 de marzo, una parte del alumnado expone los trabajos finales de los grados medio y superior en el centro de la capital provincial.
"Es una manera muy bonita de cerrar esta fase de su formación y darle visibilidad para que ellos mismos vean lo que son capaces de hacer", cuenta Cristina Fernández, maestra de taller del Ciclo Formativo de Grado Medio de Pintura sobre Vidrio. Los aprendices dedican dos años tanto al grado medio como al Ciclo Formativo de Grado Superior de Vidriera Artística antes de realizar prácticas en una empresa y, finalmente, embarcarse en su proyecto final. De esta fase dice la docente que "es la parte en la que ellos experimentan", pues "ya han visto y probado las técnicas y van en busca de su lenguaje creativo".
Esa obra final está sujeta a ciertos requisitos. "Tienen que plasmar lo que han visto en sus años de estudio", apuntó Fernández: "En vidriera artística, aplican todas las técnicas clásicas y modernas y, en el caso de pintura, pueden aplicar corto y montaje, pero sobre todo que se vea un poco más el tratamiento pictórico, esa parte más de pintura que de técnicas nuevas". Aun así, en sus palabras, todos los alumnos "tienen libertad" de creación.
En total son doce las piezas -seis de cada ciclo- que los visitantes podrán admirar. Todo tipo de técnicas -emplomado, cobre, fusing, serigrafía, termoformado, tiffany…- han servido a sus artistas para alumbrar unas obras que, traslúcidas como son, dejan entrever en buena medida la personalidad de cada creador. Uno de ellos es Itziar Méndez, que, natural de Ávila, plasma entre cristales la pasión que le suscita el mar. El resultado, lleno de tonos azulados, es también fruto de un método de ensayo y error que le ha llevado a improvisar, dejando a un lado el miedo a equivocarse y sin temor a tener que volver a empezar.
"Yo estuve haciendo prácticas en España y luego me fui de Erasmus a Alemania", relata la alumna: "Eso me dio la seguridad o la falsa seguridad de decir ‘puedo hacer esto’ y, buscando a artistas y viendo las técnicas que usaban, decidí probar y comprobar si era viable". La joven, que decidió aventurarse al estudio de la vidriera artística animada por su madre, echa mano de más de una decena de técnicas para erigir su creación, ‘Thálassa’. "Yo me lo paso muy bien: experimento y lo que salga", termina por decir, entre risas: "Aquí hago lo que quiera y luego, cuando me encarguen cosas, ya me calmaré un poquito".
Son muchos los colores que tiñen la sala blanquecina del centro educativo. Muchas las formas que tienen cabida en esos trazos sinuosos, a veces, otras más bruscos, que hacen del vidrio el protagonista de unos cuadros llenos de luz. De todos ellos es responsable el alumnado que en ellos ha invertido mucho de su tiempo, hinchando la lista de nombres que, desde su nacimiento, viene atesorando la cantera de artistas en la que se ha convertido la Escuela de Arte de León.