De fuera vendrá quien tu tierra te enseñará

Javier García Prieto y Roberto Escudero han recogido en un libro todos los escritos y opiniones sobre León a lo largo de la historia de todas las fuentes. 246 nombres para conocer León

27/09/2026
 Actualizado a 27/09/2026
Diego Quiroga:«No creemos que pueda existir nada semejante a la garganta del Cares, ni en belleza, ni en grandeza, ni en maravillas naturales, ni en pasos escalofriantes»
Diego Quiroga:«No creemos que pueda existir nada semejante a la garganta del Cares, ni en belleza, ni en grandeza, ni en maravillas naturales, ni en pasos escalofriantes»

¿Qué aporta este libro? En primer lugar, su aspiración de exhaustividad. Los textos que aquí se recogen son, a día de hoy, todo lo que hay sobre la materia. O eso creemos. Pero, sin duda, en el futuro aparecerá en alguna biblioteca un escrito de alguien que en alguna época pasó por León y dejó un relato del que nada sabemos ahora y, como es lógico, algún estudioso publicará un artículo en el que se ampliará o rectificará algo de lo que aquí se dice. Eso será estupendo y, con este libro, confiamos en estar contribuyendo a que suceda». Lo dicen Javier García-Prieto, que les sonará a los lectores como presidente de la Diputación de León, sin duda el más singular y volcado con esta tierra, y Roberto Escudero, que les sonará como economista pero hace un perfecto tándem con García Prieto y de quien sería bueno leer aquella novela ambientada en León, Yemas de canónigo, que destila un humor muy fino.

Los dos se han unido, o los ha unido Lobo Sapiens para crear y publicar ‘León en los viajeros. La mirada comarcal’ que, como ya se ha contado, «este libro recoge los testimonios de los 246 viajeros que nos han dejado sus impresiones y sus pareceres. Sus escritos forman un legado indispensable para comprender lo que es León y cómo son sus gentes. Y es que la mirada de quienes nos ven desde la distancia de otras culturas aporta perspectivas que, a menudo, difieren y enriquecen la nuestra». En definitiva, aquel viejo dicho: «De fuera vendrá...» que en este caso se completa con «que tu tierra te enseñará». Con la colaboración indispensable de quienes no han querido ser ratas y se definen como «mineros de biblioteca». Que son muchos los viajes que han tenido que hacer a sus galerías para rescatar estos 246 testimonios que abarcan toda la provincia.

- En un ámbito tan complejo y extenso como la provincia de León, se corre el riesgo de que las observaciones se dispersen y la secuencia de imágenes difumine. De ahí, que haya parecido aconsejable establecer agrupaciones espaciales acordes con las fuentes convencionales. Por ello lo hemos dividido en cuatro capítulos de base territorial: Astorga y sus comarcas, el Bierzo, la Montaña y Tierras de León; a los que se añade la ciudad de León y un último dedicado a la Catedral, como elemento aglutinante es de naturaleza cultural».

«Los textos que aquí se recogen son, a día de hoy, todo lo que hay sobre la materia. O eso creemos. Pero, sin duda, en el futuro aparecerá en alguna biblioteca un escrito sobre León» 

Ha sido un increíble buceo, un descenso a las galerías de la mina de los libros que se supone de años, y que el editor, Lobo Sapiens, no sabe cómo agradecer: «Su desmedido afán por los libros que de cerca nos conciernen y por los buenos libros en general, amén de un personal bagaje de amplísimos conocimientos (sólo al alcance exclusivo de peatones muy selectos y obstinados), se ha concitado en ellos y, a su través, nos llevamos a nuestra propia formación, con escaso esfuerzo, el extracto de prácticamente todos los viajeros que han querido decir algo sobre nuestras tierras y nuestros antepasados; es decir, sobre gran parte de lo que somos, por genética y por circunstancia».

Lorca:«Ante la Catedral no sé qué decir, el silencio es la mejor respuesta, una sola palabra sería profanarla» | MAURICIO PEÑA
Lorca: «Ante la Catedral no sé qué decir, el silencio es la mejor respuesta, una sola palabra sería profanarla» | MAURICIO PEÑA

Parece difícil de ampliar estos 246 observadores, pero ellos mismos abren la ventana a que ocurra.

Hay miradas de todos los siglos, de todas las tierras, de todos los géneros, de Estrabón a Cela, de Jovellanos a Delibes, de Jovellanos a Hans Gadow... que propician miradas sobre el patrimonio, el paisajes, las gentes, las costumbres, los vestidos, las tradiciones, el arte, ell ferrocarril o la Catedral, cómo no.

Miradas amables y otras no tanto. «Astorga es una ciudad culta e inteligente», dice Miguel de Aguilar Mermo pero para Antonio Ponz «las calles de Astorga son inmundas por pésima costumbre; las murallas están en muchas partes desmoronadas y lo más triste es que el destrozo ha sucedido de treinta o cuarenta años a esta parte».

García Prieto y Escudero, que realizan unas documentadas introducciones históricas a cada capítulo, no entran en valoraciones, recogen, constextualizan... y allá cada cual. Hay muchas miradas sobre el Camino de Santiago, inevitable y lógicas si tenemos en cuenta la gente que mueve y que atraviesa la provincia de con diferentes recorridos. Muchas son meras descripciones de cada etapa. Al filólogo George Borrow le llamó la atención, por ejemplo, que «los hombres apenas se ocupan de las labores del campo, abandonándoselas a las mujeres, que aran las pedregosas tierras y recogen sus menguadas cosechas. (...) Aunque son los arrieros más fieles de España distan mucho de ser desinteresados; en general cobran por el transporte de la mercancía el doble», mientras que para Vladimir Petróvich Botkin (siglo XIX): «Su honestidad es tan extraordinaria que son considerados la gente más fiel de toda España». Usted elige.

No podía faltar, teniendo un capítulo dedicado a los maragatos arrieros la profesión asociada de pescaderos en Madrid. Al escritor de libros de viajes Luis María Aguirre y Escalante le llamaron la atención los trajes maragatos. «Volví a ver en todo sus esplendor los abigarrados trajes de las maragatas. Maragatos, más o menos adulterados, se encuentran en todas las poblaciones de España, especialmente en Madrid, ejerciendo de pescaderos, pero sus hembras vestidas de peculiar indumentaria hasta en León es difícil verlas».

Ni en la en apariencia incuestionable Catedral se salva de la inquisitorial mirada de los viajeros. Es evidente que predominan los elogios pero no se evita «el enfrentamiento» con San Isidoro o una diferente manera de verla. Así Charles Devalier, al que se define como experto en arte, escribe: «Nos atrevemos a confesar que hemos encontrado la fama de la Catedral de León un poco exagerada. Es inferior a la de Burgos y Saint Ouen de Ruan», aunque sí reconoce que «las vidrieras, que datan del siglo XIII, son de gran belleza». Otros atravesaron León en mal momento, como la escritora belga Juliette de Robersart, quien escribía, en 1877: «La Catedral, ¡oh sorpresa! los santos que debían estar en sus pedestales estaban por tierra, una torre derrumbada, las vidrieras están almacenadas, las escaleras y los andamios esconden este desastre», muy lejos, de la visión, por ejemplo, de Emilia Pardo Bazán: «Es la basílica de León la más aérea. No tiene más piedra que la indispensable para engastar los rubíes y esmeraldas de sus vidrieras mágicas» o, del gran Lorca: «Ante la Catedral no sé qué decir, el silencio es la mejor respuesta, una sola palabra sería profanarla».

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