Es consciente Cerezales de que el hecho de que la mayoría de los medios al hacerse eco de su candidatura recuerden, incluso en titulares, que «es el pueblo del Bierzo que planteó irse a Galicia» puede distorsionar un poco la imagen de su reivindicación, que parezca otra manera de llamar la atención, algo que niega insistentemente: «Es nuestro derecho, hemos leído las bases, cumplimos los requisitos y tenemos algunos aspectos inigualables, como esa falta de contaminación lumínica, ese espectacular cielo limpio... En cuanto solucionen lo de las comunicaciones, que no parece mayor problema pues sería adecuar los accesos, están en el lugar ideal y tendrán a su disposición todo el terreno que necesiten, gratis».Desde luego plantear el irse a Galicia como medida de protesta no puede considerarse una pataleta o una forma de llamar la atención; no hay más que acercarse al pueblo —no es fácil con la ¿carretera? que tienen— para comprobar que les asiste la razón. «Eres el primero que quieres ir a Fuente de Oliva y verlo in situ», explica, mientras habla de la gente que allí puedes encontrar. «Curiosamente este fin de semana no habrá nadie en el pueblo; yo me tengo que ir a Carracedo, los ingleses también tienen unos asuntos que resolver y cosas familiares en los otros... pero habitualmente somos cinco o seis, los fines de semana; y en vacaciones pues viene más gente, como a todos los lugares». Allí están José Luis, Chon, Rosa, Pepe, Fernando y a los que llaman ‘los ingleses’, aunque sólo él lo es, Andy, Elena trabaja en una academia en El Barco. «Son los de la Casa de la Fuente, que la están arreglando para quedarse».
También han restaurado una palloza y hay obras en diversas casas. Algunos de los viejos habitantes de Fuente de Oliva mantienen sus raíces y las quieren conservar, pero a todos les parece fenomenal la iniciativa del presidente. «¿Qué si he convocado al Concejo? En Fuente de Oliva vivimos en un concejo permanente, nos vemos cada día todos los que estamos, hablamos. No somos nosotros los que nos tenemos que reunir sino aquellos que nos tienen que escuchar, que si quieren hacer una apuesta seria por el mundo rural no van a tener otra oportunidad mejor que ésta, que ya está bien de hablar y no hacer nada».El viaje de regreso es un constante darles la razón. La infame carretera, o lo que sea, ni siquiera carteles que anuncien los pueblos, en Ruideferro tampoco... y de repente, en Balboa, decenas de jóvenes en la zona de baño y las pallozas, el parking lleno en el mismo municipio. Fernando insiste. «Es lo que hay camino arriba. No es ninguna broma lo nuestro, el ministerio debe decirnos si somos precandidatos».
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