Filandón y carpintería de armar se dieron la mano en Azares del Páramo

La explanada de la ermita de la localidad fue escenario para un evento de aprendizaje y transmisión oral organizado por Romanzasmimbre (Folk de Filandón)

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31/08/2026
 Actualizado a 31/08/2026
El evento celebrado el pasado domingo en la ermita de Azares. | L.N.C.
El evento celebrado el pasado domingo en la ermita de Azares. | L.N.C.

La explanada de la ermita de Azares acogió el pasado domingo un encuentro en torno al filandón leonés, entendido como espacio de encuentro, entretenimiento, aprendizaje y transmisión oral. La iniciativa corrió a cargo del grupo paramés Romanzasmimbre (Folk de Filandón), que reunió en este enclave tradición, música y trabajo artesanal.

El filandón, estrechamente vinculado al hilado, la rueca, la lana y el lino, recibe distintas denominaciones según los territorios y las épocas del año, como filandón, hilandón, calecho, velía o serano. Pero la jornada quiso también poner de relieve su conexión con otra expresión de la cultura rural: la carpintería de armar.

Aunque puedan parecer actividades diferentes, ambas comparten un mismo universo: el de una sociedad rural en la que el conocimiento se transmitía de generación en generación y en la que el trabajo constituía también una forma de construir comunidad y mantenerla viva. Antes del concierto de Folk de Filandón se reivindicó la necesidad de mantener la corresponsabilidad y el impulso hacia la revitalización del territorio, al tiempo que se ponía el foco en un patrimonio tan desconocido hasta hace pocos años como la carpintería de armar en la Vía de la Plata.

El encuentro sirvió así para reivindicar una idea: «conocer para valorar». En esa tarea llevan cinco años estos «rapazones parameses», comprometidos con la salvaguarda de la tradición como elemento estructural de una sociedad rural que afronta el reto de la despoblación.

La ermita de Azares, puesta en valor gracias al trabajo de José Luis, alcalde de Valdefuentes, se convirtió en escenario de ese compromiso. La esperanza es que, en un tiempo razonable, pueda lucir una nueva armadura de cubierta construida siguiendo las técnicas de los alarifes de hace quinientos años y que su interior vuelva a acoger muchos más filandones. Una forma de demostrar que, mientras no se olvide, la tradición permanece viva.

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