Ha vuelto a pasar. Vuelve a ser noticia alguien que deja escrita su esquela y, generalmente, lo hace en un tono irónico. Ha sido en Cantabria, y el protagonista José Antonio Velasco Crespo, un veterano sindicalista, en cuya esquela se podía leer: "He sido ateo, comunista y sentimental. Ahora soy un despojo", escribió.
Y la parte más irónica estaba en el espacio donde anunciaba donde iba a estar para la despedida, de quienes quisieran acercarse: Estaré, explicaba, en el tanatorio hasta las 16:45 horas y que posteriormente sería incinerado en el Crematorio de Ciriego, en la intimidad familiar. Y para los que quisieran asistir explicaba: "No dirigiré la palabra a nadie. Con este susto se me ha ido la voz" y continuación, añadió otra frase que resume el tono de la despedida: "Creo no haber tenido enemigos".

Este tipo de esquelas fueron durante muchos años motivo de coleccionarlas para un leonés, el profesor Bernardino M. Hernando, quien explicaba su rara afición: "Lo hago como curiosidad, pero sobre todo, como material para mis clases; las esquelas contienen una importante información que los periodistas no pueden despreciar. Así se lo demuestro en las clases, especialmente por estas fechas".
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