Así este lunes, el Auditorio Ciudad de León, que el pasado sábado acogía la gala unipersonal de Iñaki Zabaleta con su espectáculo ‘Íntimo’, sirvió de escenario a las dos primeras funciones de las once que hay programadas hasta el 1 de enero y en la que algunos de los mejores magos del mundo volvieron a hacer lo imposible realidad, mientras que Mag Lari, un año más el maestro de ceremonias, tuvo ante sí el difícil reto de mantener al público expectante entre número y número con la dificultad añadida de no poder interactuar con el mismo como sucedía en pasadas ediciones o hacerlo tener que respetar la distancia de seguridad que impone la situación actual.
El humor inteligente, elegante y sutil siempre ha sido la seña de identidad de este mago y excelente comunicador que se encargó de ir introduciendo a los diferentes artistas internacionales, llegados este año de Europa, como el francés Roy Neves que es capaz de crear una obra artística de gran formato en un tiempo récord y a un ritmo trepidante, una modalidad surgida en Japón a mediados de los cincuenta y que ha tenido algunos seguidores alrededor del mundo, entre ellos Neves; el belga Sebastien Dethise, cuyo sentido de la ruralidad hizo las delicias de los presentes, formando pareja artística con Alyson, una diva capaz de usar todos sus encantos para desviar la atención y transformar entre ambos las engañosas apariencias en una magia inédita por estos lares; el alemán Topas, que además de mago es músico y dota de ritmo sus grandes ilusiones; el sueco Axel Adler, el benjamín de la nómina de artistas de esta duodécima edición del Festival León vive la magia y que pese a su juventud domina como pocos el escenario y el difícil arte de la manipulación de objetos, y por último el francés Yann Frisch, un consumado maestro de la magia de proximidad, cuya actuación pudo seguirse a través de grandes pantallas.