El Calendario Zaragozano de León —que así llaman con frecuencia al de Paco Alonso— no es una definición exacta de lo que contiene el del leonés pero sí un acercamiento a la esencia del mismo: un catálogo de consejos prácticos en dos campos fundamentales de la vida diaria de nuestros pueblos —la agricultura y la construcción— y la explicación de los mismos;con unas pinceladas de predicciones meteorológicas y hasta un catálogo de refranes que nos recuerdan como los antiguos plasmaban en ellos muchas de sus ideas:Enero y febrero comen más que Madrid y Toledo... Ajos de mayo, ajos para todo el año; por citar algunos; y con todos ellos una página dedicada a cada mes del año llena de consejos sobre los días apropiados para cada una de las faenas. Con un ejemplo se entiende mejor: Mayo: Siembras: De perejil, lechugas, espinacas y otras hojas: los días 3, 4, 14, 15, 21, 22 y 31. Oevitar hacer pan y fermentados el 13 y el 17, con su correspondiente explicación.
El propio autor, el arquitecto leonés Paco Alonso, resume los contenidos de su calendario: «La idea que guía este calendario es crear un soporte del ciclo “solar-lunar” que sirva de orientación al “cómo”, “cuándo” y “dónde” de nuestras experiencias agrícolas y artesanales. Sabiendo la ayuda natural que es elegir el momento propicio, este calendario acopla la dinámica astronómica con la experiencia contenida en los dichos populares, que son síntesis de los patrones de experiencia colectiva compartida proponiendo “cuándo”. El “cómo” deslizará en la acción de las manos y su sentimiento de experiencia, ayudando los procesos naturales que mejor estructuran la tierra de cultivo y el hacer artesanal».
Paco Alonso, ya jubilado como arquitecto, no era un profesional de este gremio ‘al uso’, alineado en la filosofía de la bioconstrucción mostró siempre una preocupación evidente por «la salud de los habitantes» de sus edificios, muchas veces vinculada a los materiales y las tradiciones. «Ahí radica, por ejemplo, la importancia de elegir el momento adecuado para cortar la madera para la construcción; ahora la tienen todo el año cortada en Leroy Merlín y similares, sin pensar en las dosis de toxicidad que contienen». Algo parecido ocurre con la cal y el yeso. «La cal es nuestra propia historia, la provincia está llena de caleros abandonados; pero llegó el yeso industrial, que se deshidrata con muy poca energía de calor... en fin, las multinacionales nos tienen a la cola». Y mil ámbitos más.

- También ofrece unas predicciones meteorológicas, generales para el año y mes a mes.
- Ya se sabe que es un tema muy seguido pero también que hablar del clima a largo plazo tiene un componente de posibilidad de error muy importante;pero estudiando con seriedad sí se pueden ofrecer unas pinceladas bastante generales pero creo que muy fiables.
- Por ejemplo, ¿qué nos espera en este 2026 que acaba de nacer?
- En principio que será un año más fresco y húmedo; y que el verano será algo más corto de lo normal. Es decir, la tendencia general es de una mayor humedad, que es algo que nos vendrá muy bien en general;y el verano será algo más corto, con un cambio evidente a partir del anunciado eclipse del mes de agosto. En el calendario ofrezco unos ‘acercamientos’ similares mes a mes.
Señala Alonso que ha pasado buena parte de su vida laboral leyendo sobre este tema, escuchando a los paisanos, sumando su propia experiencia como arquitecto... y todo ello lo ha volcado en su calendario San Jorge, que este año cumple 25 años, «nuestras bodas de plata», bromea, para recordar a aquellos que han guiado su camino. «A María Thum por transmitir su experiencia agrícola abierta al recorrido zodiacal de La Luna;ella me incitó y motivó como arquitecto a observar el momento idóneo para la puesta en obra de los materiales y esa fue la idea germinal de este calendario;a mis padres y abuelos, que sembraron hasta su madurez a la hoja y a la contrahoja;a las buenas gentes de la ruralidad , que sabiendo ejercer sus oficios, son portadoras y transmisora de la tradición celosamente guardada y siguen atentos a los días de escucha, a los impulsores de las nuevas agriculturas;al Sol que es rey de los días, a la Luna que es reina de las noches y en fin a la presencia permanente del cielo y de la tierra, que nos procuran tanta vida».