La periodista también aprovechó la ocasión para dar unas palabras de aliento a los habitantes de esta localidad, azotada, como el resto de pueblos, por la despoblación; y pidió a las administraciones que «sigan urdiendo los hilos para luchar contra ella. Creo que empieza a ser más que necesario hablar de los pueblos en positivo. Hagamos piña para que nuestras virtudes como pueblo, como comarca, sean pilares para proyectar futuro», concluyó.
Con este emotivo y cercano discurso de una casi ‘hija adoptiva’ del pueblo –y la salida de los cabezudos–, arrancó ayer La Carballeda, en la que la tradición, el folclore y la diversión, están más que aseguradas. Hoy, el Val celebra la procesión con el Ramo, donde los danzantes, las mayas, las castañuelas y el tamboril, y cómo no, la Virgen de La Carballeda, serán los grandes protagonistas.
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