Un misterioso álbum fotográfico en el que van desapareciendo con los años los rostros de algunos familiares. Un durmiente que sólo podrá prolongar su vida mientras siga soñando bajo el efecto de los somníferos. Una mujer que establece los tanatorios como lugar de sus encuentros sexuales. Un anciano que ha vivido mucho más de lo que debiera. Un hombre que se enamora de una mujer que ve pasar bajo la lluvia y a la que deja irse como a su vida. Un aprendiz de escritor con nostalgia de cuando no era mortal y subía a una buhardilla a un palmo del cielo. Una casa solariega llena de ruidos y una figura fantasmal que aparece en una ventana. Un mundo en el que, por amar más a los perros que a los humanos, las personas ven acortadas sus vidas a la de sus mascotas. Los extraños efectos que causa un hechicero vagabundo al detenerse en un pueblo donde los habitantes empiezan a ser felices poco antes de morir... son algunos de los argumentos de estos nueve relatos en torno al tiempo que, en palabras de uno de sus autores y coordinador del proyecto, Bruno Marcos, «está abierto a cualquier enfoque sobre el tiempo, el paso del tiempo, gente que devora el tiempo de otros o personajes a los que el tiempo pasa muy rápido», argumenta el también colaborador de este periódico, que avanza que el libro cuenta con un prólogo de Miguel Martínez Panero y los veinte relatos de los nueve autores arriba mencionados.
Sobre el enfoque general del libro, Bruno Marcos comenta que rehuye el tópico sobre el paso del tiempo para adentrarse en un terreno más sorprendente del mismo. En su caso aporta cuatros relatos sobre un anciano que ha vivido más de la cuenta, la ruina de una ciudad a la que asiste impasible su población, un matrimonio que inaugura su piso y encuentra el fantasma de su propia ancianidad o el que toma como fuente de inspiración la leyenda urbana de la ‘chica de la curva’.
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