Así, el sábado, en los conciertos más ‘juveniles’ (Biznaga o los sorprendentes Los Estanques), fue numeroso el público nuevo, el que asistía por vez primera a este festival, que se fue con buen sabor de boca y que a buen seguro repetirá en futuras ediciones. El domingo también se registró buen ambiente en el Palacio de Exposiciones, donde se volvieron a celebrar este año la mayoría de los espectáculos, y lo que resultó verdaderamente sorprendente para la organización fue la gran acogida que tuvo el espectáculo familiar del lunes, con Petit Pop y Domani Sapone, un bonito homenaje que contó con el respaldo del público.Menos acogida tuvieron este año los espectáculos llamados de allnighters, que tenían lugar después de los conciertos en uno de los pabellones del Palacio de Exposiciones, en los que no se registró gran afluencia de público. En cualquier caso, se puede decir que el Purple ha superado con salud de hierro los años de la pandemia y que seguirá creciendo en próximas ediciones.