El hombre que puso a trabajar al toro

Arturo, de Villafalé, dedicó su vida a la ganadería, la agricultura y otros trabajos, siempre ha sido un manitas y ahora un artesano que muestra sus obras en plena calle

Fulgencio Fernández
21/10/2017
 Actualizado a 13/09/2019
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Al atravesar Villafalé te va a llamar la atención la casa de Arturo, las esculturas (artesanías, dice él) que ha colocado a la orilla de la carretera, todas ellas de temática agrícola y ganadera, su profesión durante más de sesenta años de los setenta que tiene. Un toro, un burro, el trillo, la trilla... y hasta su viejo tractor Lanz (de un solo pistón) que allí varado se ha convertido en un habitante más del «parque escultórico».

- ¿La gran protagonista es la vaca)

- Es un toro; explica sonriendo mientras apunta a la parte de la anatomía que evidencia la diferencia. Y lo explica con ironía: «La vaca me recordaría la cantidad de veces que las tuve que ordeñar, a mano, como se hacía... Y el toro es la historia contraria. Yo daba en pensar, estos bichos con la fuerza que tienen y los tenemos ahí tumbados, para cubrir a las vacas y a tumbarse a descansar... Habrá que ponerlos a trabajar.

Y allí tiene al toro de escayola y resina, tirando del arado romano que tantas veces dirigió él por la parte posterior, sujetando la reja y el dental.

«En casa siempre fuimos más de ganadería, pero ya sabes que siempre se completó con la agricultura, unas patatas, la remolacha...» explicaArturo, que siempre fue un manitas —«todos los arreglos de la maquinaria los hacía yo»— y ahora se ha decidido por la artesanía: «Todas estas piezas las he hecho en mes y medio. Cuando me pongo».

Como siempre ha hecho en una vida de mucho trabajo. «Desde niño, siempre ganadero, y 38 años en Clesa, y cargando camiones de arena para todas esas casas del Arco de la Cárcel... muchas veces uno piensa si habrá merecido la pena vivir, tanto trabajar ¿para qué?».

Sólo es una forma de hablar. Luego se explaya en recuerdos y recuerdos, también de luchador. «Tenía una fuerza enorme, todavía la tengo, pero de luchar no sabía nada... Ahora, cuando apretaba».

- Se para mucha gente a ver las esculturas. Extranjeros, dicen OK.
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