Mucho es la palabra. Por ser el nombre del grupo y por la riqueza de matices que atesoran sus melodías y letras. En 2013 publicaron su particular cancionero para afrontar los malos tiempos e iniciar otros mejores. Esta noche vuelven triunfales a El Gran Café para dar rienda suelta a todo su talento sobre el escenario (entradas anticipadas a 10 euros y 12 en taquilla). Originarios de Toledo, su guitarrista y cantante es un catalán afincado en Madrid y de nombre Martí Perarnau (Manresa, 1985). Su conversación engancha tanto como su música.
– Con la que está cayendo, cualquiera diría que ‘El Apocalipsis según Mucho’ fue una premonición. ¿Por qué ese título para el disco?
– Porque somos unos avanzados de nuestro tiempo y ya lo veíamos venir (risas). No, fue ese momento en el que se hablaba tanto del fin del mundo y nosotros también sufrimos nuestro particular apocalipsis al final de la primera gira. Se juntaron el momento social y vital que vivíamos todos y tratamos de contar, de una manera optimista, que a veces hay que acabar con todo para que lo que venga sea mejor. Limpiar toda la morralla.
– No me estará usted hablando de las últimas elecciones griegas…
– Por ejemplo. Es un tema que va con la vida, con la evolución de la sociedad. Al final hablas de lo que te toca y lo que te rodea. Todo confluye. En Grecia ha habido un cambio y han tenido que estar muy abajo para buscar alternativas e intentar salir del pozo. Eso ya es una movida, que se apañen ellos (risas). Nosotros pasamos como individuos nuestro propio Apocalipsis.
– Un disco conceptual no es algo corriente hoy en día. En él encontramos melodías muy luminosas, típicas de Mucho, y letras que van en consonancia con el título del álbum, en algunos casos duras y con mensajes no siempre positivos. ¿Buscaban esa dualidad?
– Sí, el vinilo tiene el orden conceptual que queríamos darle con las letras. Lo dividimos en dos caras: la cara A incluye la parte negativa, la de “todo está mal y todo se acaba”; y luego está la cara B con el renacer y la creación de un nuevo orden. Queríamos ese contraste de música luminosa y letras oscuras, algo que pasa, por ejemplo, en el disco de Radiohead, el ‘Ok Computer’, con letras anticapitalistas, muy políticas y música oscura y triste.
– Acaban ustedes de llenar la sala El Sol de Madrid. ¿Todavía con el subidón?
– La verdad es que fue un exitazo total. Sonó increíble. Invitamos a grandes amigos a tocar con nosotros. Magnífico. No podíamos haber tenido un concierto mejor.
Teníamos muchas ganas de volver a tocar en León, una ciudad que nos encanta y que siempre nos ha tratado muy bien – El concierto madrileño se anunciaba como fin de gira, pero siguen en la carretera. Esta noche toca León, ciudad que ya conocen…
– Sí, presentamos el ‘Apocalipsis’ hace ya bastante tiempo en León, también en El Gran Café, y fue muy guay, así que tenemos muchas ganas de volver a una ciudad que nos encanta y nos trató muy bien.
– Han dejado el listón muy alto con su último trabajo. ¿Eso les presiona?
– No, es algo que motiva. Tengo la sensación de que hemos recorrido un camino muy largo y en lo musical somos otras personas, así que no me preocupa demasiado. El próximo será un disco bastante diferente, quizá siguiendo el camino de una canción que grabamos hace un año, se llama ‘La primera luz del día’. Seguirá una estela más cósmica y eso es lo que nos gusta de la música, evolucionar y que las letras digan cosas, mojarme y ser honesto. Es el camino.
– Como dice una canción de Mucho, disfrutar «como si no hubiera mañana» ¿no?
– Exacto (risas). Vemos que los grupos de los que somos más fans, hacen esto. Se lo pasan bien haciendo su música. Si te pones a pensar en el negocio, queda poco de arte. Todo lo hacemos por disfrutar y tocar juntos; así se crea esa magia única.
– Para el negocio musical no son buenos tiempos. Teniendo en cuenta la experiencia que usted acumula, ¿qué opinión le merece el momento actual? ¿Tan duro como parece?
– Muy duro. Es curioso porque es un momento en el que los grupos están floreciendo en España y haciendo canciones muy buenas, pero da la sensación que desde el Gobierno no consideran a la música como un oficio, que es lo que es. Es complicado mirar adelante cuando no hay ningún apoyo, tanto por el IVA como por la nula iniciativa de propuestas musicales. Un apoyo institucional beneficiaría al Estado porque reportaría cantidades económicas sustanciosas al país. Ellos se lo pierden. Con una sociedad que no apoya la música o la cultura, las generaciones que vienen sólo tienen interés por lo que le pasa a Cristiano Ronaldo y eso no es bueno.
Si te pones a pensar en el negocio, queda poco de arte. Todo lo hacemos por disfrutar y tocar juntos; así se crea esa magia única – ¿Una ciudad para vivir?
– En Madrid estoy muy feliz, que es donde vivo. Si tuviera que elegir otra, habría que pensarlo.
– ¿Una ciudad que quiera visitar?
– Me gustaría conocer Tokio. Y no me importaría volver a Brisbane, en Australia; tienen una calidad de vida increíble y un clima maravilloso. Y bastante vida musical.
– ¿Futbolero?
– Sí, bastante. Del Barça.
– ¿Se le dan bien los fogones?
– Me encanta cocinar. Lo que mejor se me da en la cocina son los risottos.
– Sé que es algo manido pero, ¿me podría citar un par de bandas favoritas?
– Ahora mismo estoy muy loco con The War on Drugs y también soy muy fan de un artista catalán, que canta tanto en catalán como en castellano, que se llama Joan Colomo. Hace canciones increíbles.
– Ya que estamos todavía en enero, dígame un deseo personal y otro global para este año.
– Deseo personal, la salud, porque sin eso no hay conciertos ni canciones. Y para el mundo, que se volvieran a apoyar las políticas sociales y que el capital no manejara las cosas, sino que imperara el sentido común para el bienestar del ser humano. Pero eso creo que es un poco complicado…
"El Gobierno no considera a la música como un oficio"
En la recta final de su gira, la banda toledana regresa a El Gran Café para tocar los temas de su álbum ‘El Apocalipsis según Mucho’
30/01/2015
Actualizado a
08/08/2019
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