"El drama del pasado es que no vuelve"

El director leonés Julio Suárez estrena hoy en Lillo la película que rodó en el pueblo y se desarrolla allí, ‘El hombre que vive, sueña’

Fulgencio Fernández
02/05/2015
 Actualizado a 18/09/2019
El rodaje de la película de Julio Suárez, también en las calles de Puebla de Lillo y con la participación de muchos vecinos del pueblo. | L.N.C.
El rodaje de la película de Julio Suárez, también en las calles de Puebla de Lillo y con la participación de muchos vecinos del pueblo. | L.N.C.
"Yo ya había cumplido con el cine, dirigí alguna película larga más como francotirador que otra cosa y andaba a mis cosas. Pero también es cierto que siempre dije que si un día caía en mis manos algo que me volviera a seducir y que yo lo pudiera asumir pues volvería a hacer cine". Así explica Julio Suárez, un clásico del cine en León, cómo estaba su relación son el séptimo arte después de ser el padre de criaturas como Estirpe de tritones, A galope tendido... o el más que famoso corto del tren de Matallana. Y añade a la situación que vivía:"Me había movido mucho en el humor surrealista, que me encanta, no reniego de él, ni mucho menos, pero me apetecía, en caso de volver, hacer algo más humano, más entrañable".

Y un día se encontró con esa historia. Más bien la escribió pues el guión es suyo –"colaboró conmigo mi hijo Julio, también director de cine, pero es básicamente mío", explica–y para una historia más humana, más entrañable, nada mejor que volver la vista hacia su pueblo, hacia sus recuerdos, hacia su propia historia familiar. "Es cierto. Yo tenía en casa una historia que seguramente explicaba mi fascinación por el cine pero que no había contado. Mi padre era actor de cine, un actor pasional pero frustrado, como todos los de su generación, no solo los actores sino casi todo el mundo, tuvieron que dedicarse a sacar a sus familias adelante, a asegurarse el cocido. Yo ya había cumplido con el cine, pero esta historia me enganchó, me apetecía mucho hacerla, es muy míaPero mi padre jamás renunció ser actor, nada más que estábamos un número considerable de familiares o amigos a su alrededor le salía la vena artística y se arrancaba. Lo recuerdo muy bien".
Hay otro aspecto de la biografía del padre de Julio Suárez que ofrece una vertiente nueva a esa búsqueda imposible de los orígenes. «Mi padre había nacido en Vegamián y, como todos los de aquel Valle, un día se quedó sin pueblo y se fue a Lillo, que era como la cabecera de comarca".

El padre de Julio Suárez y el propio Julio son de Lillo. Un lugar al que regresan con frecuencia o del que jamás se han ido del todo. Ahí estaba el marco adecuado para la historia, un pueblo idóneo para rodar, un marco espectacular y una historia. Así nació ‘El hombre que vive, sueña’.La historia se resume así:"Magín, emigró de su pequeña aldea de la montaña septentrional con 18 años y una idea clara: Ser actor. Ahora regresa, rayando los 70, en busca de sus orígenes y de algo a que agarrarse, pero nada de lo que se encuentra coincide con sus recuerdos ni con sus expectativas. Con todos los caminos cerrados, su única salvación ante el fracaso vital, es su vocación". La eterna historia del regreso a los orígenes buscando el pasado pero, apunta Julio Suárez:"El drama del pasado es que no está cuando vuelves a buscarlo, es la tragedia de quienes regresan como lo hizo el protagonista de la película, que vuelve en sus horas más bajas por edad, dignidad y también por dinero".

El protagonista de la película se llama Magín, un nombre que nos lleva al actor que lo interpreta, un habitual en todos los trabajos cinematográficos de Julio Suárez, Magín Mallo. "Da perfectamente el personaje, trabajamos muy bien juntos pues hace mucho que nos conocemos, somos mucho más que el director y un actor. Además daba perfectamente el perfil del personaje pues Magín también es un actor vocacional, no profesional. No será una sorpresa pues sabemos de su buen hacer, pero creo que hace un gran papel".

La idea nació como un corto pero fue creciendo y se quedó en un ‘mediometraje’, con 26 minutos de duración, «el tiemponecesario para contar la historia que quería contar», explica Julio Suárez, quien no oculta que «estoy muy contento con el resultado de esta película, así como creo que también le va a gustar a las gentes de León, es una historia muy humana».

"Agradecido a las gentes de Lillo"


Y el lugar del rodaje lo tenía más fácil tratándose de una historia que mezcla memoria y hasta algo de autobiografía:«Nuestro pueblo, Lillo, del que nunca nos hemos ido».
Yen Lillo se rodó y en Lillo se estrena mañana en dos pases, "probablemente a las siete menos cuarto y a las ocho menos cuarto de la tarde, en la Casa del Pueblo. La película se preestrenará allí «en agradecimiento a susgentes, muchos de ellos aparecerán en la película y, además de hacerlo muy bien, nos acogieron de una forma muy entrañable, disfrutamos mucho rodando en aquellos parajes que, por otra parte, aparecen espectaculares en la película pues la rodamos cuando aquella naturaleza se mostraba en todo su esplendor".

Será, a buen seguro, una jornada muy emotiva pues, señala Julio, además «la estrenamos en la Casa del Pueblo, que es uno de esos lugares a los que el espectador tiene que acudir con su propia silla, como tantos años se hizo en nuestros pueblos cuando ponían cine».
Total, varias fiestas que celebrar hoy en Lillo:que regresa el cine, que lo hace de la mano de un director del lugar, que lo hace con una historia que se desarrolla en este pueblo, que muchos vecinos han participado en el rodaje, que será una excelente promoción para este rincón de la provincia y que lo hace a la antigua usanza, en el salón del pueblo.
Es el preestreno en exclusiva para ellos pues a las pantallas leonesas no llegará hasta el mes de junio, para que quede "bien claro que es una deferencia hacia ellos, que no es aquellode llevarla unas horas antes".

Y allí estarán todos los miembros del equipo, con Julio Suárez a la cabeza y también su hijo, Alejandro, que colaboró en el guión de esta película y que también es director de cine, que anda con otros proyectos entre manos para seguir la estela de los ya realizados con una excelente acogida. Sorprendió a todos con un corto que cosechó una más que larga lista de reconocimientos,Hidden Soldier. También fueron muy buenas las críticas de su siguiente corto, premiado en Madrid, Hong Kong The Fisherman, donde la ciencia ficción y los efectos especiales tienen gran protagonismo.

Animado por ello, con un padre director, dio el salto a la película y lo ha hecho sembrando muchas esperanzas con títulos como The Fisherman o Dick y El viejo y el mar. Dice él que son «las películas que a mi me gustaría ver».Como seguro que le gustará ver la de su padre hoy en Lillo.
Lo más leído