Una curiosa coincidencia propicia el recuerdo, que Pedro Nieto, que dedica sus famosos chascarrillos a la película, se encontró con el hijo del cineasta, entonces un niño.Fue durante muchos años la única película que rodó escenas en La Robla, pero no fue una película cualquiera. El argumento cuenta que la hermana Tomasa (Gracita Morales) sea quien conduce la furgoneta que una comunidad de monjas de Madrid ha comprado para su orfanato. Y la película arranca con la despedida de la monja de su padre, que es el Jefe de estación de La Robla.
Así en las primeras imágenes, aún sobre los títulos de crédito, el tren avanza por paisajes leoneses hacia La Robla, se ven palomares que ya no existen, pueblos que sí... y llega a La Robla. La estación protagoniza un buen número de secuencias, siempre bajo el cartel de la localidad o en el interior de su estación.
Estas características propiciaron que se rodara allí durante varios días, fundamentalmente con empleados de Renfe en aquellos años. Luis Redondo, ferroviario entonces y hoy con 96 años, lo recuerda: «Fue muy nombrado. Fuimos todos a ver la película».
Reclamo turístico
Pero lo que fue, sobre todo, fue un gran reclamo turístico para La Robla después de su estreno. El alcalde de la época, Benito Díez García, también diputado provincial, reconocía en un pequeño suelto del periódico: «Fue bonito cuando grabaron, ver a los actores y demás, pero lo importante vino después, venía mucha gente para hacerse fotos en la estación donde se rodó Sor Citroen y hasta pedían darle la salida al tren como hizo ella».Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
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