Paradójicamente, los nuevos gestores del teatro San Francisco han recurrido a esta cinta, que cuenta con distintos metrajes, para recuperar la actividad cinematográfica de este emblemático recinto que sirvió para que varias generaciones de leoneses descubrieran la magia de las películas, optando, con buen criterio, con dotar a la ciudad de una sala de repertorio que con periodicidad quincenal brindará a los buenos aficionados la oportunidad de reencontrarse en pantalla grande con los inimitables Hermanos Marx en su peripecia más redonda –camarote incluido– durante una noche en la ópera, manifestar su perplejidad ante el intercambio de roles que propone el temible Clint Eastwood en su obra maestra dentro del western, sentirse abatidos ante ese contundente alegato antimilitarista que filmó un casi primerizo Stanley Kubrick, redescubrir una y otra vez el genio de Chaplin, recorrer nuevamente junto a la siempre vieja Judy Garland el camino de baldosas amarillas en compañía del hombre de hojalata, el león cobarde y el espantapájaros, sobrecogerse con el plano final de Norman Bates sonriendo maléficamente a la cámara, conmoverse con el gesto final del replicante que vio naves en llamas más allá de Orión, revivir el amor imposible de Rick y Elsa en la eterna ciudad de paso recreada en los estudios Warner o comprender al inadaptado Jim Stark en ese retrato generacional que filmó Nicholas Ray con ‘tres cadáveres excelentes’ llamados James Dean, Natalie Wood y Sal Mineo.
La cita, ineludible, los miércoles cada 15 días a partir de las 20:30 horas con entradas al módico precio de 3 euros.
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