Y no tardó en demostrarlo con un anuncio de Confederación Hidrográfica del Duero, en el Boletín Oficial de la Provincia del pasado 9 de enero, en el que late los desvelos que debió pasar un vecino de la comarca de Alba en el municipio de La Robla para lograr algo que se antojaba menos complicado de lo que resultó: agua para que pudiere beber el citado perro.
El referido vecino solicita a Confederación «un aprovechamiento de aguas superficiales» en la citada comarca y adjunta le documentación pertinente: Pozo en rampa o zanja de dos metros de profundidad, 2,5 metros de ancho y seis metros de largo, a 5 metros del arroyo Olleros de Alba, con una cubierta para evitar la evaporación y una apertura para que pueda beber el perro. Se ubica en la parcela...». Y la siguiente explicación es la que resulta llamativa: «La finalidad del aprovechamiento es para el siguiente uso: ganadero (un perro)».
Se explica que el volumenmáximo anual es de 1,46 metros cúbicos al año... es decir, ¿todo este proceso para 1460 litros de agua al año?
El tablón de anuncios del Ayuntamiento de La Robla acoge la solicitud para si alguien quiere poner inconvenientes, era lo que le faltaba «al constructor».
No extraña que entre los ganaderos haya hecho furor la broma de que «si se te muere la vaca... la pierdes y se acabó, Rebisa la lleva; pero si le pierdes el crotal ponte en lo peor».
Y eso que en los crotales no tiene jurisdicción Confederación... salvo que se haya caído al río.