Donde el hipérico espanta lo que no se ve

Cada planta, una historia

17/08/2026
 Actualizado a 17/08/2026
| MAYKA GARCÍA Y NOELÍA GARCÍA
| MAYKA GARCÍA Y NOELÍA GARCÍA

En Noceda del Bierzo, cuando llega el solsticio, el cielo se despeina y las estrellas parecen bajar un poco, como para mirar mejor. Ana Lera lo sabía.Y yo también.
Por eso fuimos.
No fue algo planeado.
Fue la suma de una lectura compartida, tres cervezas con alma, y el deseo repentino de ser Marujona por una noche.

No la del todo literal —la de La Panderetera de Vanesa Díez—, sino esa Marujona que llevamos dentro: la libre, la que ríe fuerte, la que recoge flores sin permiso.
—Vamos a buscar hipérico —dijo Ana.
—¿Y eso dónde se encuentra? —pregunté.
—Aquí, mujer. Solo hay que mirar cuando empieza a clarear.
Subimos al monte con linterna en mano y ganas de hechizo.
Riendo como niñas grandes, esquivando zarzas y bostezos.
Y allí estaba.
El hipérico.
Pequeño, luminoso, como un sol escondido entre hierba.
Una flor para espantar lo que no se ve.
—Dicen que protege —dijo Ana.
—Y también alivia lo que pesa —respondí, acariciando sus pétalos.
Volvimos con las manos llenas y el silencio amable de las cosas que no hace falta explicar.
Encendimos una vela en la cocina, calentamos agua y nos sentamos en el suelo, como si tuviéramos diez años y un secreto.
—Esta noche fuimos Marujona —dije.
Y Ana sonrió.
Porque lo fuimos.

Otra imagen del Hipérico
 

Susurros de hipérico (Hypericum perforatum)

Le llaman hierba de San Juan porque florece en los días más largos.
Dicen que aleja lo oscuro, que espanta las sombras que no tienen nombre.
Se ha usado para:
• Aliviar la tristeza
• Calmar nervios y desvelos
• Sanar heridas del cuerpo y del alma
Si se recoge al amanecer del solsticio, su fuerza crece.
Y si lo haces entre risas, aún más.

Receta emocional: Infusión para espantar lo que no se ve

1 ramita fresca de hipérico
1 taza de agua
una promesa silenciosa
Hierve el agua y añade el hipérico.
Tapa. Espera cinco minutos.

Mientras tanto, recuerda una noche en la que te sentiste tú.
Bebe despacio.

Y si aún queda algo que asusta, deja que el hipérico lo acompañe hasta la puerta.

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