Donde el cardo aprende a abrazar

Donde el cardo aprende a abrazar

27/07/2026
 Actualizado a 27/07/2026
| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA
| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA

Fue en Canseco. No sé si fue el viento o la forma en que el sol se colaba entre las piedras, pero me dieron ganas de caminar sin destino, como quien busca algo sin saber qué.

Iba bordeando los muros viejos, siguiendo el sendero de los cardos, cuando me acordé de una historia que me contaron hace tiempo.

No recuerdo el nombre de la mujer. Solo sé que era de allí, de Canseco.

Y que decían que era como el cardo: seca por fuera, de palabras justas, pero con un corazón de esos que curan.

Me contaron que recogía cardo mariano cada verano. Justo cuando más pinchaba.

Si sabes cómo tocarlo —decía—, no duele.

Y si sabes cómo hervirlo, limpia por dentro lo que más cuesta: la rabia, el miedo, los envenenamientos que no salen en las analíticas.

La imaginé caminando por las laderas, con las manos protegidas y los ojos bien atentos.

Cortando despacio, envolviendo cada planta con la delicadeza que otros solo reservan para las flores.

Dicen que lo usaba para purgar, para las digestiones, para cuando a alguien se le habían quedado cosas atravesadas.


Pero también —y esto me lo contaron bajito— para los duelos largos.

Para la tristeza terca.


Para los hombres duros que no sabían cómo llorar.

Me quedé un buen rato sentada entre cardos.

El aire olía a monte y a algo más. A respeto, tal vez.

A esa sabiduría que no presume, pero se queda.

Y mientras el sol bajaba, pensé que hay gente así:
Que pincha si la tocas sin cuidado,
pero si te acercas con tiempo,
te enseña a curarte por dentro.

 

Cardo mariano (Silybum marianum)

Espinoso, testarudo, hermoso en su rareza. El cardo mariano crece donde pocos se atreven, y guarda en sus raíces una medicina ancestral.

Usos tradicionales:
• Fortalece el hígado y lo regenera
• Ayuda a depurar toxinas (alcohol, medicamentos, emociones retenidas)
• Mejora la digestión y los cólicos
• Refuerza el sistema inmunológico
• Es símbolo de limpieza profunda y renacimiento

Crece en las cunetas, entre ruinas, en los márgenes del pueblo. Allí donde la tierra parece dura… pero sigue dando.

Receta emocional: Infusión para los días en que cuesta perdonar (también a una misma)


• 1 cucharadita de semillas de cardo mariano molidas
• 1 taza de agua
• un silencio largo
• y una historia a medio recordar

Hierve el agua, añade las semillas, tapa y deja reposar 10 minutos.

Cuélala, bébela despacio.

Y mientras lo haces, piensa en esa mujer de Canseco que sabía cuándo cortar, cuándo hervir, y cuándo callar.

No necesitas su nombre.

Solo seguir su gesto.

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