El doble crimen y la extraña muerte del guía de la cueva

En Redipuertas ocurrió un doble crimen, en 1977 y 2013, cometido por el mismo personaje, un antiguo legionario, cazador y guía de la Cueva de Coribos; dos asesinatos a sangre fría de un anciano ante todo el pueblo y una prima suya

13/09/2026
 Actualizado a 13/09/2026
El autor del doble crimen de Redipuertas entrando en los juzgados para rendir cuentas del segundo ante un jurado popular que fue implacable con él. | L.N.C.
El autor del doble crimen de Redipuertas entrando en los juzgados para rendir cuentas del segundo ante un jurado popular que fue implacable con él. | L.N.C.

La actual guía de la Cueva de Llamazares —por cierto, una verdadera joya—se esmera en contar de dónde le viene su otro nombre, cueva Coribos, las joyas de la naturaleza que alberga, curiosidades, los juegos de luz que hacen magia en la piedra... pero es consciente de que tarde o temprano, más bien temprano, va a llegar la pregunta que nunca falta sobre un antiguo guía de esta cueva que cometió un doble crimen.

La escritora Noemí Suárez, la actual guía, ya se sabe la respuesta, que el último parece que fue en 2013, que desde 2015 gestiona la cueva una nueva responsable, que ella solo es la guía de esta nueva etapa... en fin, que para hablar de temas hoy ajenos a la cueva prefiere hablarles de su novela ‘El invierno siempre vuelve a la montaña’, llena de historias mucho más edificantes que ‘el doble crimen del guía de la cueva’, que es el nombre que se repite en la comarca del Curueño, impactada en dos ocasiones alejadas en el tiempo, en 1979 y 2013, y que reverdeció con la extraña muerte del autor del doble asesinato en 2024, cuando apareció sin vida en su celda y, repiten en los pueblos del Curueño, 2nadie le lloró ni le echó en falta".

El veterano corresponsal de La Nueva Crónica, y antes La Crónica, Alfredo Hurtado, al repasar su larga trayectoria y recordar el momento más impactante no lo duda: "Me llamaron de Redipuertas que habían matado a una mujer y, al llegar, me encontré con su cadáver en la carretera, tapado con una sábana y supe que era prima del asesino, médico en León, y el autor era el mismo que había degollado a un hombre mayor delante de todo el pueblo el día de la fiesta".

El autor del doble crimen era Leandro Avelino Llanos Fernández, muy conocido en la comarca precisamente por haber sido guía de la Cueva de Llamazares, es decir, un hombre sociable, que se sabía relacionar con la gente y que, como se repite muchas veces ante casos incomprensibles, "parecía un hombre normal", aunque la realidad demostró que no debía serlo y, de hecho, en el segundo de sus crímenes los testigos ya le definieron como "raro, diferente, asocial...".

El cuerpo de la mujer asesinada en 2013 permenece tapado donde cayó muerta
El cuerpo de la mujer asesinada en 2013 permenece tapado donde cayó muerta

El primero de los crímenes, en 1977, no lo ha olvidado nadie de los muchos que lo pudo ver en directo, numerosos vecinos de este pequeño pueblo marcado por estas hechos pues ocurrió el día de la fiesta, en la bolera, cuando los vecinos cumplían con una de las tradiciones de esta montaña, el juego de los bolos, habitual en las grandes celebraciones a la salida de misa. De Avelino, que entonces tenía 29 años, el dato más significativo que se repetía es que había sido legionario, con el aura que este hecho tiene, para bien o para mal, y con aquella característica que se contaba siempre de que fueron los primeros que lucían los hoy habituales tatuajes.

Los hechos fueron impactantes, Avelino llegó a la bolera y fue directo hacia un vecino del pueblo y se sentó al lado de este hombre ya anciano (A.R.O.) que se encargaba de apuntar los bolos que hacían los jugadores. El único periódico de la época, Diario de León, contaba cómo « y sin que mediaran más palabras le clavó un cuchillo en la garganta para propinarle después otras dos cuchilladas en el corazón. El hombre cayó muerto al "instante»"y Avelino huyó a los montes de Valdelugueros, lo mismo que repitió 36 años después cuando asesinó a su prima por un problema menor, de lindes, otro de los clásicos que hemos visto en este repaso de la crónica negra leonesa. No resultaba fácil detenerlo pues Avelino era un gran conocedor de los montes, muy aficionado a la caza, de hecho los vecinos repetían que era relativamente habitual que se quedara a dormir en el monte para acechar a alguna de las piezas que perseguía.

Los vecinos trataron de socorrer a la víctima pero las heridas eran mortales y la estampa ha quedado grabado en todos los que la presenciaron realmente horrorizados.

En esta primera ocasión los encargados de la defensa de Avelino Leandro se aferraron a la enfermedad mental; aunque por la comarca se extendió la idea de que el origen del móvil del agresor estaba en rencillas de la Guerra Civil que la familia del fallecido no solo desmintió rotundamente sino que pidió que no sumaran a su dolor historias irreales.

El caso es que sí se consideró esta atenuante de enfermedad mental y Avelino tan solo fue condenado a cinco años en un centro psiquiátrico. Al cumplir su pena regresó a Redipuertas, una situación de cierta tensión que se fue normalizando poco a poco y en la que tuvo importancia esa situación de lograr ser el guía de la cueva.

Pero esta presunta normalidad saltó por los aires ese día de 2013 que recordaba Alfredo Hurtado y contaba en La Crónica. Fue el 1 de junio de 2013 "cuando Avelino se dirigió a su prima y le disparó provocándole un traumatismo abdominal y rotura de la aorta, que le provocó la muerte por un shock hipovolémico", según el parte médico sobre la muerte de esta vecina, de 61 años, médico en León pero que regresaba con frecuencia al pueblo; de hecho, aquel día había regresado junto a su madre para pasar el verano en su pueblo. Llegó Avelino, discutieron "por una cuestión de tierras y denuncias", un tema aparentemente menor por el que fue asesinada, otra vez a sangre fría, como en la bolera".

En esta ocasión la defensa alegaba, además del trastorno mental, consumo exagerado de alcohol, sin éxito pues el Jurado pidió para él entre 22 y 24 años de prisión; a los que había que añadir agresión a la guardia civil pues "huyó para esconderse en el llamado 'Pozo de los Infiernos’, donde permaneció inmóvil durante una hora, y cuando los agentes de la Guardia Civil se acercaron a él, para ver si estaba consciente, dado que no respondía a sus requerimientos,  reaccionó con violencia, e intentó agredir con un machete a uno de los agentes, además de darles patadas y mordiscos".

En fechas posteriores Hurtado completaba el dibujo de aquellos hechos de trágico final. "Avelino había estado en el bar del pueblo, con normalidad, y regresaba a su casa, justo enfrente de la de su prima, cuando se cruzó con ella, que regresaba con un carretillo de tirar algunas malezas al río; él la increpó, se dirigió a su casa y salió con la escopeta con la que acabó con su vida", aunque en el juicio alegó que no disparó a matar pues, como experto cazador, "si la hubiera querido matar la dispararía a la cabeza o al corazón y no fallaría". También relató al Jurado que "ya no cazaba" pues "me daban mucha pena los animales que abatía y dejé de hacerlo para no verles sufrir"; curioso argumento en quien, por dos veces, no pareció que le influyera el dolor de los humanos.

No cuajaron sus argumentos en este segundo juicio en el que el propio fiscal advirtió al Jurado: "Ya engañó hace 40 años a un tribunal, que no ocurra lo mismo ahora".

No ocurrió pues la sentencia fue contundente: "Se le condena a una pena de 17 años de prisión por un delito de asesinato consumado, con inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y sendas indemnizaciones para la madre de la víctima (10.000 euros), su pareja de hecho (115.000) y su hija (60.000). Además, se le prohíbe acercarse a todos ellos a menos de 200 metros y residir en la localidad de Redipuertas durante 23 años". Y también contempla la resistencia e intento de agresión a los guardias que acudieron a detenerle. "Se le imponen tres años y medio de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio del sufragio pasivo, por abalanzarse contra los guardias civiles que fueron a comprobar su estado cuando se encontraba tumbado en el interior de la cueva de los Infiernos en la que se escondió después de cometer el crimen".

Nada se sabía de él, más allá de que estaba en prisión, hasta que el 30 de junio de 2024 llegó la noticia definitiva: "Su cuerpo fue encontrado por los funcionarios de la prisión a primera hora de la mañana ahorcado con un trozo de sábana. Tenía 75 años de edad y llevaba puestos su pantalones de montaña".

Redipuertas es hoy un pueblo que, como tantos, sufre la despoblación en invierno, se llena en verano y aunque este suceso está muy presente los vecinos te suelen pedir siempre lo mismo, se repitió con tres como si fuera una consigna: "Tu habla del río, de la ruta de las cascadas, que es preciosa y una de las más espectaculares de la provincia, viene mucha gente. Ah, y que somos gente muy pacífica». Que incluso agradecen que se hable del doble crimen del guía de la Cueva pues así no aparece su nombre que, como decíamos en el primero de los repasos de la crónica negra, es en el único apartado en el que los vecinos no quieren ver escrito el nombre de sus pueblos.

Y con este impactante doble asesinato finaliza el repaso de la crónica negra.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Archivado en
Lo más leído