Como su propio título ya sugiere, ‘Desde las entrañas’ es uno de los libros más personales de Manuel Cuenya, una suerte de diario del autor realizado durante el largo confinamiento sufrido por la población durante la primavera del 2020. «Todo surge como una necesidad vital de tratar de entender qué está ocurriendo en el mundo, qué está pasando con esa pandemia, al tiempo que me sirve también como pretexto para reflexionar sobre aquellas cuestiones que a mí me parecen esenciales acerca de la condición humana», señala Cuenya, para quien esa estructura de diario se adaptaba mejor que ningún otro formato a su pretensión de reflejar día a día no tanto lo que estaba sucediendo, lo que uno estaba viviendo, como lo que uno estaba sintiendo. «Esa es la clave del libro», reconoce el autor, que recuerda los primeros días del confinamiento como una situación que iba de la sorpresa al susto y del miedo aterrador a la rabia, donde se preguntaba, al igual que la mayoría de los ciudadanos, ¿por que nos está ocurriendo esto?, ¿qué está pasando? «Después, a medida que va transcurriendo el tiempo, me voy sintiendo mejor y creo que eso se refleja también en el libro», reconoce Cuenya, lo que se traduce en una mayor presencia del humor, «un elemento esencial para sobrevivir en este mundo tal y como está concebido», sostiene un escritor que ya dejó constancia de la importancia que para él tienen los afectos, «que creo que es lo esencial», reflexionando igualmente sobre las máscaras o el autoengaño. «De entrada parto de una especie de apocalipsis, del coronavirus con su trompeta apocalíptica, para ir incorporando a medida que va pasando el tiempo otras claves como son el miedo o la incertidumbre al no saber en qué va a parar esta situación», explica Cuenya.Para el autor de Noceda del Bierzo, el proceso creativo resultó no solo interesante sino que se erigió en «una especie de salvavidas, de terapia, de catarsis, de poder plasmar y a la vez intentar entender qué está ocurriendo», sostiene Cuenya, que dedica el libro a sus padres y a su entorno más próximo, consciente tal vez de la importancia de la familia en situaciones como la vivida, aunque la convivencia en aquellos primeros días no resultara fácil y diera lugar a no poca tensión y crispación en muchos hogares españoles, en parte producidas por un exceso de (des)información procedente de las redes sociales.