No lo practican los vecinos de Villamañán, la cabeza de municipio en el que se agrupan las citadas localidades además de Benamariel. La plaza Mayor da fe de que el pasado y el presente son buenos convivientes con una conservación bien lograda del conjunto de soportales que dan fe de la arquitectura tradicional de la zona. En ella se erige la iglesia del Salvador (donde lucen partes del ya desaparecido Monasterio de San Pedro de Eslonza en Santa Olaja de Eslonza) y cerca de ella no puede dejar uno pasar por alto otro ejemplo de conservación de la arquitectura en la plaza de La Leña. Por allí suenan el jazz en el mes de septiembre gracias a un festival, el Villamajazz, que se ha convertido en una cita irrenunciable para quienes gustan de la buena música. Nos conformaremos en este año de pandemia con disfrutar de un vino sin amenizar, pues obligado es probar los que también se elaboran en el municipio al amparo de la Denominación de Origen León. Y rumbo a Valencia de Don Juan, localidad con la que Villamañán comparte carretera y también río, el Esla. Aunque este lame Coyanza y está algo más alejado de Villamañán, es precisamente aquí donde en tiempos hicieron la presa del Esla para aprovechar sus aguas a cambio de que Valencia pagase anualmente 45,5 cargas de pan (trigo) con la condición de que no se construyeran molinos en Villamañán. Lo recuerda Javier Revilla, presidente de la Mancomunidad de Municipios del Sur de León (Mansurle) e historiador al que no se le escapa ni uno solo de los molinos que movieron las aguas del Esla. Su cauce y sus fértiles orillas sirvierontambién para que en ellas se asentase población como lo hicieron inicialmente en el lugar que hoy ocupa el majestuoso castillo gótico que da la bienvenida a Valencia de Don Juan sobre un escarpe del viejo río Astura. Aquí empieza un paseo por una Coyanza que es mucho más que verano y desde él se puede avistar buena parte de la Vega que baña el río.En el interior de su torre del homenaje merece una visita el museo que relata la historia de la fortaleza y del municipio, que es ciudad a título honorífico desde 1950. El Museo de la Indumentaria Tradicional es otro gran desconocido del que salir siempre tras haber disfrutado de la moda de hace un siglo con piezas tan desconocidas como valiosas. La oferta gastronómica es variada y el paseo por la Vía Verde que sigue el trazado del Tren Burra, obligatorio. Cabañas, su pedanía, es otro destino que visitar porque no por pequeño es menos bonito. Allí, bebiendo agua de su caño, acabamos por hoy una visita a esos pueblos que mueve el Esla.