El protagonista de ‘Solitudes’ se siente incomprendido porque, como todos los ancianos cuya vida se ha convertido en una larga espera, solo desea cosas sencillas que su entorno más próximo no son valoradas de la misma manera. Lo extraordinario del personaje es que lejos de resignarse a su situación seguirá luchando por hacer realidad sus pequeños deseos con determinación y dignidad, encontrando a menudo la incomprensión de los miembros más jóvenes de su entorno.
Desprovista de diálogos, ‘Solitudes’ invita al espectador a un carrusel de emociones que van de la sonrisa al nudo en la garganta y que en todo momento pretende provocar la reflexión en el patio de butacas. Un teatro vital, actual y comprometido, capaz de emocionar y divertir a partes iguales indagando en universos cotidianos.
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