De Cabanillas a La Robla

Un recorrido a orillas del Bernesga entre una gran diversidad botánica y que coincide, en parte, con la ruta de ‘Las Encinas del Bernesga’

José Antonio Cuñarro
18/07/2016
 Actualizado a 18/09/2019
La etapa que se presenta hoy recorre un camino con una enorme diversidad botánica que coincide con la ruta de ‘Las encinas del Bernesga’. | J.A. Cuñarro
La etapa que se presenta hoy recorre un camino con una enorme diversidad botánica que coincide con la ruta de ‘Las encinas del Bernesga’. | J.A. Cuñarro
Salgo de  Cabanillas por la calle Real y cruzando el puente giro bruscamente a la derecha y me  adentro en un precioso sendero que atraviesa una zona boscosa, entre robles y encinas, con el río Bernesga acompañándome a mi izquierda, observo que es coincidente este tramo con la ruta marcada por Cuatro Valles como ‘Las encinas del Bernesga’, un panel explicativo nos informa de la diversidad botánica que nos vamos a encontrar por toda esta zona.

Existe una nueva sensibilidad por la naturaleza que hace que muchas personas sientan la necesidad de adentrarse en rutas de senderismo que cada vez son más frecuentadas, este Camino del Salvador ofrece unos paisajes muy diversos y sobre todo muy agradables que lo hacen muy apetecible para las personas que no solo aprecian la base histórica del camino sino que disfrutan de su entorno.

El camino se vuelve zigzagueante para ir salvando las lomas,  hasta que diviso el puente que me permite visitar el pueblo de La Seca. Su iglesia está dedicada a San Martín, reconstruida en el siglo XVII albergó un cristo románico que hoy se encuentra en el Museo Diocesano, se cree que debió pertenecer al ya desaparecido monasterio de San Juan de las Arenas.

En la ermita de San Blas podemos observar una figura labrada de San Martín repartiendo la capa con un mendigo. Hubo una antigua cofradía, la de la Magdalena, que servía dando hospitalidad a los peregrinos.

Visitado el pueblo, la iglesia y el bar, vuelvo a cruzar el puente y retomo el camino, el Bernesga me acompaña en esta etapa y pierdo el tiempo, mientras escucho su sonido, mirando alguna trucha de sus aguas, el camino serpentea entre chopos, encinas y robles, pronto se acaba el sendero y enlazo con la carretera CV-129-14 para llegar a Cascantes. Allí, atravieso el pueblo por la Calle Real hasta la plaza donde se levanta la iglesia de San Pedro, a su lado encuentro una preciosa fuente de tres caños. Cómo agradece el peregrino cada fuente del camino.  En Cascantes se encuentran referencias de la existencia de un hospital de peregrinos al lado de la ermita de Santa Lucia del que no quedan restos.

Una vez descansado y con nuevas fuerzas salgo de este tranquilo pueblo y ya vislumbro en la lejanía las chimeneas de la central térmica de La Robla, el camino se alterna entre la carretera y  algún sendero paralelo que me lleva hasta la ermita de Nuestra Señora de Celada, lo primero que observo son los escudos que adornan la fachada y que pertenecen a la familia de los Quiñones.  Cada 5 de agosto se celebra la Romería de la Virgen de las Nieves en la campa que rodea a la ermita cuyo nombre es ‘el campo del Hospital’, en clara referencia a que en este lugar existió un hospital de peregrinos.

Toda ermita tiene su milagro y esta no va a ser menos: La fundación de la ermita, está directamente relacionada con la época de la Reconquista española. Cuenta la leyenda que en una de las batallas en la que  los cristianos de la zona se encontraban en clara desventaja frente al poder andalusí, rogaron a la Virgen su intercesión en la batalla y  gracias a la intervención de la virgen los cristianos se alzaron con la victoria y en agradecimiento levantaron una ermita de vocación mariana.

Al salir de la ermita, paso por la puerta del peregrino y colgando de ella hay un precioso cartel que dice: "Que la virgen de nuestra señora de las Nieves ‘Celada’ os ilumine y proteja en el camino" y  en su lateral me encuentro con la ‘mano del peregrino’ y un panel en el que rezan unos versos que comienzan así: "Coloca tu mano sobre la mía y que la bondad y amor que albergas en tu interior impregne este lugar". Todo el entorno queda ensombrecido por la inmensa central térmica que sirvió de motor industrial a toda la comarca claramente minera..

El fin de la etapa


Sigo el camino y entro en La Robla pasando por debajo de la carretera nacional por un túnel y cruzo las vías del tren por un paso elevado que me lleva a la calle Ramón y Cajal y seguido a la Calle Mayor. Para llegar hasta el albergue hay que atravesar todo el pueblo hasta llegar al Parque de la Huerga. En La Robla hubo un hospital de peregrinos cuyo hospitalero nombrado por el concejo y el obispado debía de contar con varias propiedades, fincas y montes para abastecerse.

Llegado al Ayuntamiento veo que por la parte de atrás se encuentra la iglesia de San Roque que anteriormente fue una antigua ermita. Sigo mi camino y al final del pueblo me encuentro con un precioso y muy cuidado albergue rodeado de un entorno muy bonito al estar integrado en el gran parque infantil, al lado hay un bar con una gran terraza cubierta. En el porche del albergue una pintura de un peregrino con la leyenda ya conocida de "quien va a Santiago y no va al salvador visita al criado y olvida al señor".

Para entrar hay que llamar al teléfono que reza en la puerta, no tarda en llegar el hospitalero a abrirme el albergue y a explicarme la próxima etapa, con clara referencia a la necesidad de comprar provisiones si voy a pernoctar en Buiza al no haber ni tienda ni bar en el pueblo, tomo nota y agradezco la hospitalidad que es algo predominante a lo largo de este camino.

Otra etapa para recordar, ahora toca ducha y descanso para perderme luego por el pueblo, que la tradición de tomar los vinos en León no hay que perderla.
Buen camino
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