No podía ser de otra manera. El salmantino afincado en León, José Luis Puerto, tenía que participar en la primera edición de una iniciativa que busca poner en valor el legado de la etnógrafa Concha Casado. Una iniciativa que, en sus palabras, «es necesaria, ya que uno de los patrimonios más valiosos con que cuenta cualquier comunidad humana es el etnográfico, tanto en el plano material como inmaterial; un patrimonio, por otra parte, que es creación de la propia comunidad a lo largo del tiempo histórico en el que se desarrolla su labor».
Comparte con Casado el leonés de adopción su tarea, que es casi devoción, pues José Luis Puerto lleva atesorando detalles sobre las tradiciones orales en el ámbito leonés desde principios de los años ochenta. De ahí que sea un ponente necesario en las Jornadas ‘Concha Casado en el recuerdo’, organizadas por el Intituto de Estudios Patrimoniales Concha Casado y La Nueva Crónica, en colaboración con Iberdrola y el Colegio Oficial de Arquitectos de León. El evento, que el lunes 15 de junio abordará lo relativo a la arquitectura y el día 16 lo referente a la artesanía, no podía dejar a un lado esa otra memoria que atesora Puerto en sus publicaciones: la oral. Esos paralelismos, esa devoción por la labor etnográfica, establecieron entre la leonesa y el salmantino una «gran amistad».
«Realizamos varias tareas juntos y mantuvimos siempre una gran sintonía a través de un contacto constante marcado por la preocupación por el conocimiento y valoración de nuestro patrimonio en todos los campos», recuerda Puerto: «Una de las realizaciones que abordamos codo con codo fue la de los ciclos ‘Descubre tu patrimonio’, a través de la Fundación Hullera Vasco-Leonesa, que constituye un verdadero archivo documental sobre las culturas tradicionales campesinas de la provincia de León». Y es que no puede esconder el colaborador de La Nueva Crónica su admiración hacia la etnógrafa: «Puede ser considerada como abanderada de la investigación etnográfica en el ámbito leonés».
A su modo de ver, Casado «realizó su obra etnográfica más importante» después de jubilarse como investigadora del CSIC. «Su libro sobre la indumentaria tradicional de toda la provincia es un logro extraordinario, lo mismo que sus indagaciones sobre artesanías, ritos de paso, celebraciones y otros varios campos; además de su labor emprendedora y entusiasta de promover distintos tipos de museos etnográficos en Maragatería o en la propia Cabrera», apunta, dando cuenta de la relevancia de su trayectoria en la preservación de los elementos de la cultura tradicional que hoy pueden encontrarse amenazados.
«Las culturas campesinas, que es donde se halla el meollo de ese sustrato de la vida tradicional o intrahistórica (como indicara Unamuno), están amenazadas por el despoblamiento de nuestro mundo rural, que está acompañado por el envejecimiento y la pérdida de servicios de nuestros pueblos, así como de no poco abandono de las autoridades públicas», considera Puerto: «Por eso hoy, cuando realizamos el trabajo de campo en nuestros pueblos, percibimos una desoladora sensación de agonía de un mundo que está en trance de desaparecer».
Es por eso que el etnógrafo pone de relieve la importancia de documentar esas culturas campesinas, asegurando que «la memoria colectiva es clave». «Esas culturas han sufrido diversos intentos de instrumentalización por parte del poder en distintas épocas (sección femenina, en el franquismo; y, hoy, nacionalismos, autonomismos, localismos…), que quiere apropiarse y desvirtuar en su beneficio lo que ha sido y sigue siendo», termina por decir: «La cultura tradicional de nuestras gentes, hay que valorarla y respetarla; no instrumentalizarla para convertirla en ‘parque temático’ de ningún tipo».