En Poibueno les recibe en su casa Jessica, arpista de la banda. Junto a Steffi, su madre que es cantante y guitarrista, Calem, su hijo, percusionista, Uli, bouzuqui, flauta y voces, y Neftalí, violinista, vecino de San Lorenzo. Jessica siempre hospitalaria les recibe con infusiones, café y algún pastel artesanal elaborado con productos de su huerta.
En este entorno es donde se desarrollan los ensayos de composiciones propias y versiones de canciones tradicionales del norte de Europa e Irlanda de este grupo de música folk de estilo medieval. Pese al gran esfuerzo que pueda suponer cada semana, los integrantes de este grupo lo viven con pasión e ilusión. Lejos de verlo como un sacrificio, cada siete días cargan con sus instrumentos con la alegría de compartir momentos musicales y la ilusión de salir de vez en cuando a dar conciertos y mostrar al mundo su arte.
Matavenero y Poibueno son dos pueblos deshabitados en los años 60 y repoblados en 1989 por gentes de diferentes nacionalidades formando ecoaldeas donde se convive en armonía con la naturaleza y desconectados de la red eléctrica y sin carreteras de acceso. Y con ellos vive también la música que disfrutan con humildad y cariño.
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