La obra proyectada, ideada y realizada por Chus Domínguez en colaboración con LAAV_, propone un acercamiento al pastoreo extensivo desde una perspectiva que trasciende lo meramente documental. El proyecto invita a comprender esta práctica ancestral como una forma específica de habitar el mundo, atendiendo a la manera en que pastoras, pastores y rebaños se relacionan con el tiempo, el espacio y el conjunto de elementos —humanos y no humanos— que conforman el paisaje rural.
La presentación contó con la participación del propio Chus Domínguez y de Violeta Alegre, pastora y vecina de Veguellina, cuya presencia aportó una dimensión cercana y vivencial a la sesión. Ambos expresaron su satisfacción y agradecimiento a la Plataforma para la Defensa del Órbigo “El Cervigal” por impulsar este tipo de propuestas culturales en el medio rural.
Antes de la proyección, el público asistió a una performance a cargo de Miguel Pérez “Trebolín”, que introdujo la sesión con una potente acción visual: la imagen de un brick de leche roto proyectado en pantalla, una referencia simbólica al consumo y al origen de los alimentos que conectó directamente con el contenido de la obra.
Entre los comentarios de los asistentes, se subrayó especialmente el cuidado trabajo sonoro, así como la fuerza de los planos y la decisión de prescindir de diálogos. Esta elección evita una lectura antropocéntrica y sitúa a Violeta no como protagonista clásica, sino como una presencia que acompaña al espectador, favoreciendo una experiencia visual y auditiva intensa, con sonidos descritos como hipnóticos.
La sesión también dio pie a reflexiones sobre la realidad del sector. Se puso en valor la labor del pastoreo y del ganado en la gestión del territorio, la limpieza de la vegetación y la prevención de incendios, y se recordó la dificultad de mantener este oficio. En sus palabras, Violeta Alegre señaló que cada vez son menos las personas dispuestas a dedicarse a un trabajo duro que exige vocación y compromiso.
Una nueva entrega del Ciclo de Cine Rural que reafirma la apuesta de El Cervigal por un cine que dialoga con el territorio, cuestiona la mirada dominante y reivindica las formas de vida rurales.