El cintillo periodístico se repite una y otra vez y en todos los medios, son esas prácticas habituales que se han hecho norma. El crimen de... (y aquí el nombre del pueblo en el que ocurrió) está en la parte superior de todas las páginas de la crónica negra y es aquella en la que ningún pueblo querría verse. Basta acudir a los periódicos más recientes y allí aparece estos días ‘El crimen de Arganza’, el último que ha conmocionado la provincia.
Algunos ya han pasado por este repaso estival en negro, como el Crimen del Portillo, abarcarlos todos sería una tarea casi inacabable, pero hay algunos que han permanecido en el recuerdo por las circunstancias más diversas, el número de muertos, la sinrazón, las condiciones de vida... Lo explicaba la gran leyenda de la crónica de sucesos: «Se mata por cualquier cosa... y también se mata por nada», como ocurrió, por ejemplo, en dos de los casos más recordados, en Bembibre, donde la causa real era una enfermedad mental o en el de Herreros de Rueda, cuando un joven disparó de manera indiscriminada contra «una procesión del Corpus» en la que iba la mayoría de sus vecinos, tan grave que para este caso se acuñó el ‘cintillo’ de La matanza de Herreros de Rueda, e, incluso, se apuntaba a una enfermedad mental al repetirse la expresión ‘El loco de Herreros’.
En el repaso periodístico de los casos más llamativos —por las causas más diversas, de la pobreza, las rivalidades vecinales, o el dinero o los llamados líos de faldas—el más antiguo sería el llamado Crimen de Valdelafuente, llamativo por dos razones, el motivo del mismo —la pobreza—y es el primero que aparece en la prensa con su fotografía, en el que la víctima aparece sobre una camilla, probablemente para hacerle la preceptiva autopsia.
Pero la variedad de la lista ofrecía algunos casos muy llamativos, especialmente para la época, como el crimen de ‘lío de faldas’ ocurrido en 1953 en Corbillos de los Oteros, de «cómo El Botas mató a su amante». Un triángulo amoroso entre este vendedor ambulante, una joven y ‘el señorito’ de la casa en la que entró a servir, como se decía entonces, con cuatro hijos por medio, no reconocidos y que acabaron en el hospicio.
Es llamativa, para la actualidad, la redacción de la noticia: «De las faenas de la casa se encargaba una muchacha joven que entró como sirvienta: FVG (la noticia incluía el nombre completo) quien después de varios años al lado de aquel hombre, pasó a ser la amante, que apenas cumplidos los 25 años de edad, fue asesinada por el individuo con quien hacía vida marital y de cuyas relaciones ilícitas nacieron cuatro hijos concubinos, los cuales, a los pocos días de su nacimiento, según llegaban al mundo, aquel padre desnaturalizado obligaba a que fuesen internados en el Hospicio de San Cayetano de León, como incluseros, aún a pesar de las súplicas maternales de la sirvienta para quien había sido un trago difícil cuando se vio obligada a abandonar a los hijos de los dos primeros partos, sin que nunca más volviese a saber de todos ellos. Entre los vecinos se comentaba que la pareja carecía de los más nobles sentimientos, compadecían a F. por no hacer frente a tal situación, en la que la mayor parte de culpabilidad la hacían recaer en Policarpo con odio mutuo por sus bajos instintos».

Llamativo, en otro campo, es el crimen de Colle, fruto de una batalla campal en la que, se decía, «la víctima murió atrapada en un tumulto callejero». Es curioso pues habla de «una gresca»que nadie sabe cómo comenzó:«Nada se sabe motivo polémico origen de discusión y nadie de los allí presentes supo explicar los razonamientos que indujeron a Ramón D.P. e Isaac G.P. a ir alzando el tono de voz, con palabras insultantes, despectivas, que unos interpretaron en broma y otros como punto de fricción, por lo que los más cercanos pretendieron mediar en forma conciliadora tratando que las aguas volviesen a sus cauces, evitando que la riña fuese a más. Isaac y Ramón tuvieron una fuerte enganchada, por lo que el dueño de la cantina les conminó a que depusieran aquella actitud o que si ‘querían enzarzarse a puñetazos lo hiciesen fuera del local’. Uno y otro se mantenían en sus posturas y posicionamientos radicalizados, desafiándose...».
Pero explica que no salieron solos, sino con otros contertulios, la mayoría de los vecinos se congregaron allí, entre ellos JPM, soltero, de 31 años, quien esgrimía una navaja. Otro vecino se defendió con un bolo de la bolera y el tumulto cesó con el joven de la navaja tendido en el suelo, muerto.
Parece que el año 1949 fue terrible para la criminalidad en la provincia de León. Cinco hombres murieron a garrotazos y apuñalados aquel año, según cuentan las crónicas, por las razones más diversas. Una de ellas aparentemente por algo tan banal como que un empleado de la compañía eléctrica de Astorga murió a manos de un usuario descontento con l servicio;la posesión de unas tierras —un clásico—estaba en el origen de otra muerte en Boisán;en Puente de Domingo Flórez todo era camaradería alrededor de unos vasos de vino y todo estalló...
Hablaremos de ellos, en el final del repaso de el crimen en la provincia.
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